En esencia, el resultado de lo que se maneja en la calle, y más o menos es así, pues en entrevista con el propio delegado de la Agricultura en ese territorio, Julio Villa Verdecia, se pudo conocer que el municipio no tiene en planes cifras de maíz para la venta directa a la población, y que lo contratado con las bases productivas es para destino del balance nacional, alimento animal.
"Tenemos un plan de mil 219 hectáreas que no hemos podido lograr. Y usted sabe que a partir de ahora tenemos que producir para cubrir la demanda de la alimentación porcina, luego de un balance provincial y nacional. Presentamos una situación crítica con la carne de cerdo porque prácticamente no tenemos para completar la alimentación. Hay que darles de comer a los animales", explica.
"¿Indicaciones? Sí, hemos tenido algunas indicaciones de la provincia, es que no hemos cumplido ni siquiera al 60 por ciento el grano que debíamos sembrar. Hay que restringir el expendio de maíz verde, la decisión es vender en el mercado estatal dos veces a la semana, los miércoles y los sábados. Ahora, Acopio es responsable de buscar las producciones de vender esos días, y para eso no hay ningún inconveniente", precisa el delegado.
Visto desde la óptica prohibitiva que se generalizó en la calle, no es mala la idea, realmente en el mercado agropecuario estatal de Las Tecas otras veces han vendido buen maíz molido a precios como exigen las normas y ha tenido excelente aceptación. "Sería lo ideal si se mantuviera estable, porque lo que se expende en La Punta resuelve, pero de la calidad es mejor ni hablar", dice entre dientes una mujer mientras compraba par de jabitas de nailon para echar la masa jugosa.
Delegado de la Agricultura en Jobabo, Julio Villa Verdecia.Al mismo tiempo, otro hombre cincuentón miraba con mala cara y refutaba: "Es que no hay manera de que funcione eso en Las Tecas, comienza bien y al cabo de unos días, se acaba el embullo y tenemos que volver para La Punta con los particulares; y los criticamos, pero nos resuelven tremendo problema, de qué otra forma nos podemos comer un tamal".
Centrándonos en la situación actual del maíz, indagamos qué posibilidades reales hay para que, sin chocar con el compromiso de la fabricación de pienso, la gente pueda comerse su tamalito. Nos encontramos con el ingeniero Luis Manuel Sánchez Ramírez, especialista jefe de Cultivos Varios en la unidad empresarial de base (UEB) Integral Agropecuaria de Jobabo, quien confirma que, evidentemente, hay que cumplir no solo con la siembra, sino lograr que la mayoría de los productores entreguen entre un 90 y 95 por ciento del maíz que cosechan. "De lo contrario no cumplimos, es un plan muy alto y han existido irregularidades en la etapa de preparación de tierra y a la hora de planificar dentro de las bases productivas; pero hay mucho maíz, mucho maíz sin contratar que puede subir las cifras actuales".
El problema fundamental es que no se previó para el 2019, dentro de los planes, la entrega de maíz verde a Acopio, refiere el especialista; sin embargo, en lo que va de año desde las bases productivas se han acopiado 246 toneladas de mazorcas tiernas, una parte de ellas ha ido a mercados y placitas de aquí y el resto para la cabecera provincial.
Si se valora con profundidad el tema, todo indica que se trata de falta de proyección de quienes intervienen en la demanda y el consumo local, pues desde el año anterior funciona muy bien una propuesta que compromete a la CCS Rafael Trejo con la entrega de maíz verde a los mercados de Las Tunas (ciudad). Esa entidad destina unas 50 hectáreas a la cosecha de mazorcas tiernas, que no afectan ni tienen que ver con el programa de sustitución de importaciones. ¿Por qué en Jobabo no se previó de la misma manera?
"Para el 2020 tendremos que tener en cuenta el maíz verde, buscar entre los productores de los alrededores de la ciudad y que Acopio se encargue de programar bien este tipo de contrato con las bases productivas, para evitar que se afecte el plan de sustitución de importaciones y lograr que tengamos maíz molido con más sistematicidad en Las Tecas", dice Villa Verdecia.
En la primera decena de junio se informaron 507 hectáreas de maíz plantadas con
destino a la sustitución de importaciones, y se han identificado otras áreas que no
se habían contratado para ir sumando al programa. "Aunque no planificamos para este año, siempre hay reservas. Tenemos un grupo de productores que se escapan del contrato con granos y no tienen altos volúmenes productivos, podemos aprovecharlos y ordenar para que ese maíz venga al mercado, podemos hacerlo y por ahí anda la idea", manifiesta Luis Manuel, quien asiente con voluntad al reclamo de los pobladores que abogan por alguna alternativa para que no se prive a los jobabenses de saborear el gustado tamal, la harina o las sabrosas frituras.
Conversando con Sergio Polo, el presidente de la CCS Abel Santamaría, una de las cooperativas que más han llegado a producir en determinadas etapas, explicaba que es cierto que hay limitaciones de recursos y que se requiere aumentar la entrega para alimento animal, pero hay otras formas de organizar para que no falle el codiciado grano a la venta en el mercado estatal.
"Pudieran darle un día a cada cooperativa para que venda maíz verde en mazorca y suministre el que se muele, vendríamos más o menos una vez cada 15 días. Uno para eso coordina con productores específicos y sí, claro que se puede", propone el experimentado campesino.
Por su parte, el director de la unidad empresarial de base Acopio en la localidad, dijo que ya estaban haciendo todas las coordinaciones para garantizar la venta en los días señalados, y que no tienen ninguna limitación para hacerlo salvo la respuesta de las formas productivas, que son las que deben entregar las mazorcas verdes.


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