La situación epidemiológica lo traía muy molesto. Al parecer buscaba a alguien con quien desahogar algunas cuestiones y yo no era la primera tentativa, pues comenzó a relatar su odisea aclarando que venía de camino de la Dirección Provincial de Salud y a las claras, insatisfecho.
Me contó que tenía a un familiar con dengue y, por tanto, ingresado en un "hospital de campaña". A él y a su esposa les tocaba permanecer en casa con su nieta de 5 años, pero ya llevaban tres días esperando a que fueran a fumigar y ninguna bazuca había aparecido por el barrio.
Estaba preocupado. Comentó que había escuchado algunas historias no sabía sí verídicas de que el serotipo de la arbovirosis que estaba circulando era más peligroso que otros y que más de una persona había muerto. Al respecto, me hizo algunas preguntas que yo misma me rompo la cabeza tratando de encontrarles respuesta.
... "¿A qué estamos esperando? ¿Cómo es que la gente no entiende que hay que eliminar los mosquitos Aedes? ¿Por qué no acaban de ponerle una multa de mil 500 pesos al sinvergüenza que tenga un criadero en su casa? ¿Cómo es que no están fumigando si la mitad de Las Tunas tiene dengue? ¿Por qué no repiten la fórmula aquella de darles las bazucas a los guardias y hacer ciclos semanales?".
Ya de salida pensé que mi repentino interlocutor estaba desesperado, pero mirando el cuadro en los barrios la situación realmente no pinta para menos. Es como si el dengue hubiese llegado para quedarse, sin que exista una "fuerza" capaz de erradicarlo.
Me temo que a estas alturas no vale repartir culpas. Hay que eliminar los vertederos y cualquier lugar donde se acumule agua y, por ende, constituya un criadero. En casas, organismos, donde sea. Si la percepción de riesgo no ha sido suficiente hasta ahora y la gente no acaba de entender que el dengue mata, entonces estoy de acuerdo en que hace falta más rigor en el proceso.
El Código Penal Cubano en el Artículo 187, referente a la Propagación de Epidemias establece sanciones de privación de libertad al que infrinja las disposiciones, se niegue a colaborar con las autoridades sanitarias o facilite el contagio de una enfermedad, en este caso pudieran estar los que se detecten con síntomas, se le indique el ingreso y no lo cumplan o se retiren antes de tiempo de los hospitales.
Otras conductas que pueden enmarcarse en dicho delito están asociadas a los funcionarios y operarios que no realizan bien la fumigación, o falsean en ocasiones los registros, así como las administraciones de centros de trabajo que no cumplen lo establecido, los moradores que no permiten la fumigación y los propietarios que tienen viviendas cerradas por largos períodos de tiempo, impidiendo las labores preventivas y de control.
La mayor responsabilidad, por supuesto sigue recayendo en la familia. Cada integrante del hogar debe ser capaz de cuidar de los suyos. Primero está cumplir con lo establecido y mantener la higiene. En estas circunstancias se impone, además, hacer cumplir a los otros vecinos con sus obligaciones. La Línea Única 802 12345/31343292 está habilitada para denunciar cualquier conducta que se considere como un atentado a la higiene medioambiental y el incumplimiento de las leyes.
Cada persona goza de los derechos de acercarse a las instalaciones adecuadas de Salud para conocer cuál es la estrategia de su área, qué día se fumiga o por qué no se hace. Sabemos que estos son tiempos de escasez de recursos, pero la explicación pertinente en todo momento, también es la obligación de las autoridades sanitarias.
El señor que se coló debajo de mi sombrilla me sugirió "que los medios provinciales trataran el tema con más anécdotas y menos partes informativos, para ver si la gente se asusta...". Yo no creo que sea miedo lo que los tuneros necesitamos ahora mismo, más bien responsabilidad, sentido común; pero en lo de intentar que seamos más enérgicos ante lo mal hecho, ahí sí se anotan mis líneas para complacerlo.


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