Sin dudas, una de las aristas elementales en este propósito es el delegado. Definir con acierto cuál es su papel en la sociedad se convierte en imperativo del contexto actual.
Desde el surgimiento mismo de esta forma de gestión basada en el poder del pueblo, las funciones del delegado quedaron claramente definidas en los documentos fundacionales, donde se subraya con especial énfasis que su trabajo es político y estatal, no administrativo.
Al delegado, en tanto líder natural en su entorno de residencia, solo le compete fiscalizar y controlar para que todo funcione bien, y en ello involucrar de manera activa a sus electores, como elemento clave de la institucionalidad de la nación.
Prácticas erróneas, conceptos trastocados y desconocimiento, conformaron una imagen equivocada del delegado que hoy contribuye a circunscribir su rol en gestionar y distribuir recursos.
Dentro de las acciones que pone en práctica la Asamblea Municipal, en Puerto Padre, para implementar tan importante programa, resalta la concepción de una estrategia comunicacional para ponderar la faena del delegado en sus circunscripciones.
No obstante, en esa misma medida se debe lograr la preparación integral de cada uno de ellos para conseguir el cambio de mentalidad que necesita el país en su reestructuración económica y social.
La capacitación de los delegados para computar con éxito su gestión ante el pueblo, adquiere mayor relevancia por estos días, justo cuando deben rendir cuenta a sus electores del cumplimiento de su misión en este período de mandato.
Urge que estos espacios devengan intercambios amenos y reflexivos, de los que emanen soluciones colectivas a problemas comunes.
Hay que tener presente que esa persona electa sobre la base del mérito, el prestigio y la capacidad, cumple el mandato que le confía el pueblo de manera voluntaria, conjugándolo con sus responsabilidades laborales y hogareñas.
Los órganos locales del Poder Popular surgieron hace algo más de 40 años; no obstante, la sociedad cubana de hoy no se parece a la de aquel tiempo; el dirigente a cualquier nivel, tiene que estar preparado para que su mensaje le llegue a la población de la manera correcta.
El delegado solo puede triunfar en su labor si logra encauzar la acción colectiva, mediante el funcionamiento real del Grupo de Trabajo Comunitario, lo cual significa convertirse en ente organizador y movilizador de sus electores para transformar el entorno.
Fortalecer el quehacer de los líderes vecinales en cada circunscripción es la mayor aspiración de la Asamblea Municipal del Poder Popular, en la Villa Azul, en cada Proceso de Rendición de Cuenta. Prepararlos adecuadamente para cumplir su encargo de representar al pueblo es requisito indispensable.


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