Domingo, 30 Abril 2017 06:01

Mi barrio rindió cuenta

Escrito por Graciela Guerrero Garay
Mi barrio rindió cuenta De la autora

A lo mejor los barrios se parecen a la gente y eso tenga que ver con ese espíritu de realismo y esperanza que marcó, este fin de semana, la reunión de rendición de cuenta del delegado a sus electores de los edificios 64 y 39 del Consejo Popular 18, donde se recordó también episodios de la historia de abril y la cercanía del Primero de Mayo.

Afloró, en primer orden, la inconformidad –un asunto de vergüenza como coincidimos todos con mi vecino José Luis– con el deterioro vial de las calles de la comunidad y la ciudad en general, sin que exista una respuesta coherente con el tiempo de reiteración del planteamiento y la socorrida frase de "la falta de recurso", cuando se aprecia que en otros lugares y obras existen y no siempre son prioridades para la gente.
La problemática con los servicios relacionados con la venta de productos alimenticios, como las viandas, hortalizas, vegetales y cárnicos, en una zona altamente poblada –la segunda de esta capital- tras la apertura de mercados como El Tunero en el centro de esta capital, con la resultante de concentrar allí la mayor y mejor oferta de surtidos en detrimento de las demás del municipio y, específicamente esta comunidad, con un número elevado también de ancianos tuvo la mirada crítica de los electores y el reclamo de buscar un equilibrio y una decisión mejor pensada, a favor de las mayorías y la realidades de la población.
Con total libertad, espíritu crítico y propuestas de solución y alternativas posibles, fundamentalmente si los decisores rompen evidentes esquemas viciados sobre atributos de la agenda pública, los más de 300 electores usaron la palabra y dieron vida al ejercicio de la democracia participativa, en una reunión que enseñó que todavía, a pesar de las limitaciones objetivas de la economía, las afectaciones climáticas y el reto actual de la política internacional, se puede hacer más con lo que tenemos y acercarnos con más rapidez al cambio que se pide y necesita la sociedad cubana de hoy.
La asamblea otra vez fue el modo de decir con todos y para el bien de todos. Desde el deterioro de los edificios, hasta la mejor utilización del mercado para aprovechar su potencialidad a favor de la calidad del trabajo, se analizó con objetividad y voz colectiva. Mi barrio rindió cuenta y fue, sin dudas, un momento constructivo.

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