Para lograrlo, se le concede especial importancia al cultivo de rábano y las llamadas hortalizas de hojas, entre ellas la lechuga, la acelga china y la española, el apio y el perejil, en todos los casos bajo sistemas semiprotegidos.
También por esta época se plantan el ají chay, un producto que gusta mucho a los cubanos; la berenjena, cada vez más aceptada por los tuneros, y el pimiento español, que, sembrado oportunamente, rinde mucho y da frutos durante toda la etapa veraniega.
Al mismo tiempo, los horticultores locales continuarán cultivando las variedades clásicas para la etapa más calurosa del año, como la habichuela y el quimbombó, entre otras.
Así lo informó la Delegación del Ministerio de la Agricultura (Minag) en esta provincia, situada a unos 700 kilómetros al este de La Habana.
Expertos en salud y nutrición recomiendan el consumo de hortalizas y condimentos frescos, especialmente en el período de altas temperaturas, porque son alimentos ricos en agua y contribuyen a hidratar el organismo humano y a librarlo de toxinas.
También esos comestibles aportan gran cantidad de fibra y ayudan a regular las funciones del intestino, evitan o eliminan el estreñimiento e impiden el exceso de colesterol.
Estudios realizados en todo el mundo confirman que el consumo de hortalizas contribuye, igualmente, a prevenir enfermedades como la diabetes, la obesidad, los cálculos biliares, las hemorroides, las várices, los trastornos cardiovasculares, e incluso el cáncer.






















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