Sol y playa ha sido la opción más demandada por la población, sobre todo las vinculadas con el Campismo Popular de Corella, en el municipio de Puerto Padre; Guayabal, en Amancio; y Los Pinos, en Manatí.
La playa La Boca, también en Puerto Padre, es el balneario más visitado por los tuneros, pues diariamente llegan hasta allí cientos de personas por sus propios medios, a través del transporte público reforzado para el período estival, o mediante las entidades que organizan giras para estimular a sus trabajadores.
Además de las instalaciones en el mar, Campismo Popular dispone de otras tres: Cerro de Caisimú, Aguada de Vázquez y Río Jobabo, con las cuales se completan 276 cabañas para más de mil huéspedes disponibles en la Empresa.
En estos momentos no hay capacidad para la reservación, pero estas unidades ofertan los pasadías con sus correspondientes aseguramientos.
Varias escuelas han servido de villas para el disfrute de trabajadores de la Educación, mientras los jóvenes tuvieron su campamento de verano y pioneros cuentan con sus habituales instalaciones y funciones en la sede de Teatro Tuyo, una reconocida institución que le regala un buen arte a los niños.
Las familias tuneras, con los pequeños de casa, vuelven este año a disfrutar del Parque de Diversiones y el Zoológico, que fueron rescatados para este verano, así como una fonda climatizada, donde se ofertan alimentos variados a precios módicos.
Cada año el período estival comienza con el pie derecho en la provincia, por coincidir con la Jornada Cucalambeana, una fiesta popular que llega a su clímax el primero de julio, nacimiento del poeta bucólico Juan Cristóbal Nápoles Fajardo.
A este jolgorio se unió ahora la Noche Tunera, que funciona desde el pasado año, la cual consiste en ofertar cada sábado y domingo servicios gastronómicos y culturales en varias cuadras de la calle Vicente García, en el centro histórico de Las Tunas.
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