Por estos lares de la provincia se sintió la furia del meteoro que, en septiembre del 2017, arrasó con la mayoría de las plantaciones de plátano, su principal cultivo.
“Irma prácticamente arrasó con todo. Si hoy tenemos cosechas de yuca y boniato es porque la respuesta fue sembrar rápidamente”, cuenta Juan Carlos Avilés Peña, administrador de la unidad básica de producción cooperativa (UBPC) Noel Turruelles, en la localidad El Trompo. Sin embargo, cuando cesaron los vientos del evento atmosférico, la UBPC no contaba con semillas de esas variedades de ciclo corto que ya hoy están cosechando. Las tomaron prestadas de sus vecinos, de la cooperativa de producción agropecuaria (CPA) Lizardo Proenza.
“Teníamos boniato plantado y semilla guardada, por si pasaba el huracán hubiera algo para sembrar y llevar comida al pueblo. A los dos días estábamos sembrando boniato e incluso, les servimos semillas a otras bases productivas”, explica Edgar González Peña, cooperativista de la “Lizardo Proeza”.
En dicha CPA, los perjuicios del meteoro se valoraron en aproximadamente 141 mil pesos. Al tener asegurados sus cultivos, ellos pudieron recuperar parte de ese dinero, explica González Peña. Ahí, comenta, estaría otra de las lecciones asimiladas, asegurar las producciones ayuda a palear eventualidades como esta.
Por su parte, Juan Carlos Avilés Peña, resume así lo aprendido tras el mal rato del año pasado. “Hay que prepararse más con cultivos de ciclo corto, fundamentalmente, yuca y boniato, que son menos afectados por un huracán. No podemos concentrarnos solo en el plátano, debemos sembrar otras cosas. Si a partir de los meses de mayo, junio y julio nos alistamos, cuando venga la temporada ciclónica no se sentirá tanto la escasez como ahora”.
De hecho, una de las prácticas que se va extendiendo entre las 52 bases productivas de este municipio, así como en otras de la provincia, es llegar a la temporada ciclónica con al menos el 30 por ciento de sus respectivas áreas con cultivo de ciclo corto, que les permitan continuar produciendo si son perjudicados por otro fenómeno meteorológico en el futuro. También, escalonar la siembra del plátano, de manera que una parte en tiempos de huracanes tenga un tamaño medio, que le posibilite mantenerse erguido ante la ocurrencia de fuertes vientos.


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