El celular que no deja de sonar
Las Tunas.- Extrañas costumbres nos va dejando el celular. O quizás el aparitico no haga otra cosa que engrandecer o resaltar males que arrastrábamos desde hace algún tiempo, ante los que preferíamos voltear la cabeza para que después no nos doliera.
El valor de los valores
Las Tunas.- A pesar de su devoción por aprender, tío Cheto no pudo lograr en su juventud lo que, sin dudas, le hubiera gustado mucho: asistir regularmente a la escuela y quizás hasta estudiar una carrera. No lo consiguió por una razón insalvable: nació y se crió en tiempos en que acceder a un pupitre era quimera y doblarse sobre el surco, un espectro en el sueño de cualquier guajiro.
Malas palabras
Las Tunas.- A ver, lector, respóndame con toda franqueza: cuando usted se asesta un martillazo en un dedo mientras intenta fijar un clavo en la pared para colgar un cuadro con las fotos de sus hijos, o cuando choca en la oscuridad contra una butaca y el golpe hace impacto directo en ese sensible territorio de la pierna al que llamamos espinilla, ¿cómo reacciona verbalmente? ¿Le acuden a los labios las expresiones más hermosas de nuestra florida, multicolor y exuberante lengua materna? Vamos, amigo, no se ruborice y confiese que no. En casos así, hasta al más puritano de los mortales se le escapa un improperio.
Limón, limonero: la educación formal primero
Las Tunas.- Limón, limonero, esas dos palabras tan conocidas por generaciones anteriores a la nuestra, parecen haber perdido su complemento y ya las damas, hace mucho tiempo, no van primero. Así lo puedo constatar cada mañana en el ómnibus que me traslado hasta mi centro de trabajo.
Buena educación a pesar de la modernidad
Conversar por teléfono celular durante el desarrollo de una reunión de trabajo, en una conferencia, o mientras algún experto expone novedades interesantes, es algo común, que molesta bastante.


















