Estas instalaciones forman integralmente a los infantes en sus primeros años de edad, al representar una ayuda significativa para las madres trabajadoras en Cuba. Aunque su cantidad aún no satisface la demanda, las mujeres beneficiadas tienen la posibilidad de desempeñarse en sus labores, mientras sus párvulos son cuidados y educados.
Momentos de juego, alimentación, baño y otras opciones tienen allí los pequeños, quienes interactúan con objetos de papel maché, juguetes y más medios de enseñanza que contribuyen a su progreso físico y mental. Además, adquieren conocimientos sobre áreas del desarrollo como Lengua Materna, Nociones Elementales de las Matemáticas, Educación Física, Conocimiento del Mundo de los Objetos y Análisis Fónicos.
En la actualidad, el Ministerio de Educación trabaja en su Tercer Proceso de Perfeccionamiento, en el cual está comprendida esta enseñanza, que en el presente curso escolar se renombró Primera Infancia, antes Educación Prescolar.
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Psicólogos y pedagogos admiten que dicha etapa resulta decisiva para el posterior desarrollo de la personalidad de los individuos, por eso resulta vital la atención constante por parte de todos los factores que en ella intervienen.
Como obra genuina de la Revolución, estas instituciones llegaron para quedarse en abril de 1961, y mucho hay que agradecerles, ya que a pesar de los duros momentos vividos en el país jamás cerraron sus puertas para educar a los niños desde las edades tempranas.






















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