Residente en el asentamiento de Bracito, municipio de Jobabo, confesó a la Agencia Cubana de Noticias sentirse muy contenta en este Día Mundial de la Mujer Rural, efeméride que anteriormente desconocía, pero ya forma parte de sus fechas importantes.
Mi inclusión en el programa de crianza de animales se lo debo al Proyecto de Innovación Agropecuaria Local (PIAL), que cuando conoció que yo tenía algunos cerdos y cabras, me apadrinó para que multiplicara las crías y lograra mayor progreso, explicó Leyva Céspedes.
Comencé haciendo algunos quesos -amplió la interlocutora- para venderlos en el poblado de Jobabo, y en la medida en que avanzaba el tiempo fue creciendo la masa hasta que ya tengo 84 cabras y pienso llegar a 100.
La fornida mujer significa que desde el 2015 entrega leche de cabra a la unidad básica de producción cooperativa Rolando Rubio Becerra -hasta 300 litros mensualmente- y le ofrece este alimento, sin cobrarle un centavo, a personas que llegan a la casa y lo necesitan por padecer del estómago.
Expresó que ya se libró del ordeño de las cabras; le paga a un trabajador para que se ocupe de esa actividad, pues la consistencia en la crianza ha generado en ella buena solvencia económica.
Sobre su participación en el Congreso Internacional de Producción Animal, sostuvo que expondrá su experiencia en la crianza, pero adelantó que la clave del éxito está en la ocupación sistemática, su vínculo con la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños y la alianza con el PIAL, que la atiende, le sugiere y brinda superación.


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