Mientras, el adolescente Jorge Raúl Camejo Hidalgo, aquejado de una parálisis cerebral infantil (PCI), muestra orondo la silla y el andador nuevos que lo hacen más independiente y "le facilita su asistencia a la escuela secundaria Carlos Baliño, donde cursa el séptimo grado", agrega Liviana Hidalgo Peña, su mamá, quien agradece "al Estado cubano y a Dios esas puertas que abren en momentos como estos".
Liviana considera la entrega como "algo maravilloso, porque le mejora la calidad de vida a Jorge Raúl y es, también, un alivio para la familia, pues le proporciona independencia al niño", aduce con fe.
Aunque las vivencias parecen tocadas por una varita mágica, son en realidad resultado de un acto de voluntad que conjuga los esfuerzos de la Asociación Cubana de Limitados Físico Motores (Aclifim); el Programa Pastoral de Personas con Discapacidad, del Consejo de Iglesias de Cuba; y el Ministerio de la Joni y sus amigos, este último procedente de los Estados Unidos.
Según explica Milenis Arrieta Rodríguez, vicepresidenta de la Aclifim en Las Tunas, cada una de estas organizaciones tiene muy bien definidas sus funciones, las cuales se complementan entre sí: "El programa pastoral tramita los envíos que hace el Ministerio de la Joni y sus amigos, y la Aclifim selecciona, después de un minucioso estudio, a los beneficiarios", asegura.
Rolando Medero Hernández, presidente de la Aclifim en la provincia, confirma que esta es la segunda ocasión en que el Ministerio de Joni y sus amigos llega a Las Tunas con este tipo de donación, "la primera fue en abril del 2012 con 200 sillas y otros artículos como andadores, muletas y bastones", recuerda y abunda que en esta oportunidad trajeron 209 que son distribuidas entre los asociados de los ocho municipios, a quienes atienden en el motel Los Caciques con transportación, hospedaje y alimentación de todos los que lo requieren, y destaca el acompañamiento de la Cruz Roja.
En tanto, Bonnie Bamker, al frente del proyecto por la parte norteamericana no oculta su admiración por la Mayor de las Antillas y la satisfacción de brindar esta ayuda; "yo amo a Cuba", reitera con énfasis y destaca que hace 18 años que comenzó este programa y ella ha estado en esta Isla 12 veces, "dos por años", afirma y agradece la colaboración del Estado cubano para materializar las donaciones.
Esta es solo una muestra de cuánto pueden hacer las personas de buena voluntad cuando los sentimientos de solidaridad, fraternidad y hermandad tienden puentes entre los pueblos y eliminan las barreras de bloqueos y muros que el neoliberalismo pretende levantar.


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