Martes, 06 Noviembre 2018 06:59

Una finca, una familia, un proyecto de vida...

Escrito por Yuset Puig Pupo
Una finca, una familia, un proyecto de vida... Fotos: ReyLópez.

Las Tunas.- Wílbert cargó con su cabra bajo el brazo y se fue adentro. Los pronósticos del huracán Ike lo tenían desvelado, "para colmo con ese nombre difícil hasta de pronunciar para el guajiro". Su casita de ninguna manera iba a aguantar. "Mejor avisar a la mujer y a los muchachos y ponerse a buen recaudo".

Después de los vientos, el regreso al hogar fue electrizante; aunque por el camino los destrozos ajenos le iban diezmando la sorpresa. No quedaba nada adonde volver. Nunca fue tan grande el silencio como ese día en la comunidad de Laguna Blanca, municipio de Jesús Menéndez.

Entonces recordaron las tierras que habían recibido por la Ley 259, un poco alejadas del barrio, pero era su único patrimonio tras la tormenta. Allá llegó el padre de familia de 35 años con Mariposa, otra vez bajo el brazo. Las hectáreas inundadas en marabú no eran un destino agradable, mas levantaron un "ranchito" de cartón, tablas y zinc para resguardarse por las noches.

Sin demasiados recursos o siquiera fuentes de ingreso, Wílbert volvió a desvelarse. En ese momento reparó en el animal bajo su brazo y lo vio como una tabla de salvación. "Ahora te toca hacer lo tuyo, Mariposa". A machete y brazo pelado fueron luchando contra la maleza. La cabra también hizo su parte, y tanto que hoy la finca destaca como la mayor productora de su tipo en la provincia y con prestigio en el oriente cubano.

                                            LA HERENCIA DE MARIPOSA...

Después de las 4:00 de la mañana no hay fuerza capaz de mantener a Wílbert Santana Martínez bajo las sábanas. El gallo comienza su cantío y el campesino, junto a Alberto, el hijo mayor, ya está ordeñando las vacas para después empezar con las cabras.

productores-cabras4Yanelis les lleva a la vaquería el primer café de la mañana. El aroma le antecede y pone sobre alerta a los animales. Ese buchito termina de despabilar a su esposo. Entonces ella reina absolutamente sobre la cocina. Prepara el elemento sólido del desayuno, pronostica las meriendas, rompe con los frijoles del almuerzo y rayando el alba empieza a barrer los patios.

Las faenas en la finca El Esfuerzo son interminables. Wílbert es muy celoso con las 14 hectáreas de tierra que conforman su patrimonio. El terruño agreste adonde se mudó hace ya 10 años, no se parece en nada al lugar acogedor de ahora: una casa confortable, un ranchón de guano para almorzar y dar la bienvenida a los visitantes; caballería, establos y un número considerable de vacas, caballos, cerdos, carneros, guanajos y, por supuesto, un rebaño de más de 100 cabras.

Los descendientes de Mariposa tienen un trato privilegiado. Salen de los corrales después de las 9:00 am cuando el sol seca el rocío para que no se vayan a enfermar con las bacterias y hongos que están en las hierbas donde gustan pastar.

Al principio la leche acopiada de estos caprinos solo la utilizaban para alimentar a los cerdos. Nadie quería consumirla. Pero entonces por suerte llegó a la finca el proyecto PIAL de la Universidad de Las Tunas y encontraron un propósito para hacer más rentable el rebaño y definir su identidad como productores de cabra.

                              LA CIENCIA A FAVOR DE LA TIERRA

Alberto tiene la mirada inquieta y le nace un brillo especial cuando habla del PIAL. Este proyecto le cambió la vida, le dio un oficio y le mostró sus potencialidades como inseminador.

Hace un tiempo atrás decidió abandonar la carrera de Veterinaria para convertirse en productor. Sus padres se opusieron, pero él no entró en razón. Así que Wílbert le regaló una Fefa para que se independizara, un poco como castigo y otro tanto para continuar con la tradición de crear un proyecto de vida a partir de una cabra y las ganas de prosperar.

"Entramos al PIAL en el 2015 -me cuenta Alberto-. Enseguida los expertos comenzaron a capacitarnos. Ahí descubrimos que habíamos dañado mucho el rebaño por la consanguinidad. A Mariposa la cruzamos con sus hijos y eso hacía que las crías no sobrevivieran o demoraran en crecer. Nosotros no teníamos idea de estas cuestiones.

"Yo tuve la oportunidad de participar en un intercambio que se desarrolló en Murcia, España. Vi lo que se puede lograr con un buen rebaño y me enamoré del proyecto. Apenas regresé empecé a aplicar todo lo aprendido. Y me nació una motivación que la verdad nunca había tenido, entonces se me duplicaron las ganas de trabajar".

Los saberes de la Universidad hicieron su magia en El Esfuerzo. La leche de cabra que antes se malgastaba comenzó a utilizarse en la producción de queso y hoy logran abastecer la pizzería más cercana. También le entregan semanalmente a la provincia 30 kilogramos para aportar nutrientes a los niños y ancianos que lo requieren por cuestiones de salud.

Alrededor de 25 ejemplares se van rotando para mantener la producción durante todo el año. En la finca cuentan con un rebaño mejorado genéticamente y cambian el semental en cada nuevo almanaque. El orgullo de Alberto es que ellos venden pie de crías a todo el oriente del país y sus nubias gozan de mucha popularidad.

Este jovencito de 23 años se formó como inseminador y ya tiene seis vacas gestadas para dar fe de su buena praxis. Me cuenta gustoso que próximamente participará en el Congreso Internacional de la Asociación Cubana de Producción Animal (ACPA). Ahora es también el responsable de cuatro hectáreas destinadas a la siembra de plantas proteicas como Moreira, Moringa, Kin grass.

                                          UNA MARCA REGISTRADA

En las cercanías de la casa puede avistarse enseguida el nuevo emprendimiento: un biodigestor para utilizar el metano en la cocción de los alimentos, generar electricidad en la finca y a las viviendas más cercanas.

La familia me comenta que con la utilización de esta fuente renovable de energía tienen la expectativa de pasteurizar la leche de forma tal que rinda mucho más y repercuta en mayores niveles de queso.

Otra de sus pretensiones es lograr una marca registrada para este producto que los distingue y que cuenta con muchos adeptos nacionales y extranjeros.

Yanelis asegura que su queso no tiene el chero de los de su tipo. Sucede que ellos aplican sus mañas. Separan al chivo de la hembra y así obtienen un producto no muy diferente del que se procesa a partir de la leche de vaca.

                                       PRODUCTORES DE CABRA POR ESENCIA

Los aires de la finca son innegables: es un lugar que huele a prosperidad. En el rostro de Alberto puede leerse enseguida la pasión por la vida de campo, la responsabilidad de romper antes del alba con las faenas diarias y a pesar de la juventud, postergar las fiestas para "una vez al año".

La familia es también la fuerza de trabajo. Yanelis tiene sus espacios y obligaciones, pero como es la única mujer, todos los hombres la cuidan. Es bonito evidenciar la esencia del campesino típico, el compromiso y la nobleza con que afrontan el día a día.

Los Santana se convirtieron a fuerza de sacrificio en productores de cabras. Wílbert me habla de agradecimiento y de retos. "Hemos tenido un avance grande -comenta- Yo he empezado a lo varón, pero mis hijos ya tienen otra realidad. Y esa es mi satisfacción, que lo que inició con una cabra y un campo de marabú, crezca y se vuelva el patrimonio de una familia de gente de esencia muy, muy humilde".

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