Pero Ismael desafía cotidianamente el imponderable desde hace más de 18 años. Así es su pasión por el arroz, y le gusta esparcir las semillas y verlas crecer bajo su insomne pupila, por eso agradece tanto que las lluvias le hayan permitido volver a soñar en grande con el cultivo de este cereal, fundamental en la alimentación de los cubanos.Arturo muestra las espigas doradas como símbolo
de futuro. ¿No te molesta el calor?, le pregunto después de observarlo recorrer varias veces, de un extremo a otro, las áreas que la técnica ponía a punto para la siembra y su respuesta es convincente, "esto ya lo extrañaba, porque es una producción que le hace falta a la economía nacional, familiar y personal".
Casi tres años esperaron aquí para que el arroz volviera a reinar en su entorno, pues la sequía, como consecuencia del cambio climático, alejó a los productores de estas tierras destinadas al fomento de ese vital rubro por su impacto en los programas estratégicos de desarrollo.
UNA COOPERATIVA COMPROMETIDA
"La decisión del país de pasar a administración tunera más de 10 mil hectáreas reservadas a la plantación de arroz y un secadero, hasta entonces pertenecientes a la Empresa Agroindustrial de Granos José Manuel Capote, de Granma, reverdeció expectativas en esta zona que comienzan a materializarse", asevera Arturo Camejo López, director general de la entidad homóloga en Las Tunas.
En esta región hace trincheras la cooperativa de créditos y servicios (CCS) Juan Evangelista Espinosa, cuya producción representa el 80 por ciento del total de arroz que aporta Las Tunas al consumo popular.
"Los 231 socios de la CCS dedicados a estas labores en lo que va de año han plantado dos mil 20 hectáreas, el siete por ciento más de las planificadas con rendimiento pronosticado de 3,43 toneladas por hectárea, también superior al estimado", comenta el ingeniero agrónomo Lisvanys Martínez Rodríguez, especialista principal de granos en la empresa.
En tanto, Carlos Espinosa Villavi, el presidente de esta forma productiva, asegura que es la única del territorio comprometida con el movimiento de los 100 mil quintales, y que su aspiración es alcanzar las cinco toneladas por hectárea de rendimiento en el 2020, "una meta alcanzable, enfatiza, siempre y cuando se creen las condiciones propicias referidas a la nivelación del campo, el empleo de semillas certificadas y la entrega en tiempo del paquete tecnológico".
Considera una oportunidad, nada despreciable, la inclusión de la CCS en el proyecto de colaboración Vietnam-Cuba, en su quinta etapa, que enrumba sus objetivos hacia el incremento sostenido de los rendimientos hasta alcanzar alrededor de siete toneladas por hectárea.
Explica que esa aspiración se sustenta en el suministro estable de semillas con calidad y atemperada a las condiciones del suelo, que en esta región es salino, arenoso y está sometido a muy altas temperaturas.
No obstante, Lisvanys asegura que la entidad cuenta con un fuerte programa de nivelación de campo, "incumplido, lamenta, porque la CCS alega no disponer de financiamiento para esa labor. Hemos insistido en sus beneficios, pero todavía muchos productores no lo aprecian como inversión, sino como gasto".
El especialista enfatiza en algunas de las ventajas de esta labor, "tiene, dice, un gran impacto en los rendimientos agrícolas, que casi podrían duplicarse; mejora el aprovechamiento del agua, un recurso deficitario en el territorio y en cuyo suministro se utiliza petróleo en el bombeo y rebombeo hasta que llega a las plantaciones; evita rotura de la maquinaria y agiliza la preparación de tierra y la siembra".
SECADERO ADENTRO
Dice Roque (al fondo) que el electricista José Osorio Soto Fuentes
(primer plano) reconstruyó totalmente la pizarra eléctrica del secadero. "El traspaso del secadero fue en el 2012; y, a pesar del deterioro de su tecnología estuvo funcionando hasta el 2014, año en el que paralizó sus actividades para ser sometido a una rehabilitación total", recuerda Roque Luis Ramos Fuentes, director de la unidad empresarial de base (UEB) Industria y Comercialización del Arroz Camagüeycito, denominación a la que responde ese enclave.
El directivo refiere que recibieron reparación la cubierta, los silos, transportadores, el sistema eléctrico, las máquinas de limpieza, los motores, los quemadores, y se construyó un laboratorio en el interior de la industria..., en fin, "todos sus mecanismos claves fueron rehabilitados", destaca.
Y tras esa intervención, en los primeros días de junio de este año comenzó el tratamiento del arroz cáscara-húmedo cosechado en la zona y hasta la fecha ha procesado tres mil 423 toneladas, con un estimado de arroz seco de dos mil 766, 246 toneladas.
Expresa Roque que la UEB tiene un plan de entrega al consumo, mediante el Mincin, ascendente a tres mil 166, 80 toneladas, el que esperan cumplir sin contratiempos.
UN PROGRAMA EN ASCENSO
En Cuba se ha diseñado un programa nacional con estrategias muy bien delineadas hasta el 2030, que promueve y sustenta el fomento de este cultivo en la búsqueda de niveles productivos que contribuyan al autoabastecimiento y, por ende, a la sustitución de importaciones de un alimento, cuyos precios crecen en el mercado internacional.
El ingeniero agrónomo Jorge Aleaga Fonseca, director de Industria en la empresa, explica que esas acciones están previstas en los planes inversionistas del país, y que en ese propio establecimiento acometen el montaje de dos silos capaces de almacenar mil toneladas cada uno y de una báscula con capacidad de 80 toneladas de pesaje.
Mientras, Arturo mira al futuro con optimismo y habla del proyecto de iniciar el próximo 2019 la edificación de un molino que, con capacidad para procesar diariamente 50 toneladas, cerrará el ciclo de producción de arroz en el territorio.
Como parte del programa, la maquinaria llega a los campos: cinco combinadas, 54 tractores de mediana y alta potencia, cinco tractores K-700, cuatro camiones de 20 toneladas, un medio multipropósito y dos retroexcavadoras, que pueden verse en la realización de obras hidráulicas, nivelación de campos, reparación de viales y preparación de suelos, argumenta Lisvanys.
COLOFÓN
Elizabeth Hechavarría Rojas, la técnica agrícola de la UEB, tampoco le teme al calor ni a la rudeza de las faenas que enfrenta casi todos los días, "estuve esos tres años reubicada en otras labores, pero esto es lo mío", reafirma con una sonrisa.
Ella defiende la tesis de que velar por las atenciones culturales y la disciplina tecnológica, desde la preparación de la tierra hasta la cosecha, es fundamental para obtener buenos rendimientos.
Y, en opinión de Arturo, esa es la fórmula del éxito de la empresa, que ha logrado sumar a este cultivo a seis de los ocho municipios, con destaque para Amancio por los altos rendimientos y la posibilidad de cerrar el ciclo productivo en su propia localidad.
Dice Arturo que todavía sobre este proceso impactan limitaciones de máquinas cosechadoras, que en momentos picos no satisfacen la demanda de corte y obligan a mover estos medios dentro del territorio y desde otras provincias y la carencia de piezas de repuesto.
No obstante, "hay avances", sostiene Arturo, y los ilustra con cifras: "El plan de arroz consumo comprometido para este año es de tres mil 815 toneladas, el cual está casi cumplido y el objetivo es continuar aportando este alimento", remarca.
Viernes, 16 Noviembre 2018 06:00
El arroz reina en Camagüeycito
Escrito por Jorge Pérez CruzLas Tunas.- A Ismael Zamora Arzuaga no le molesta ni el polvo que levantan los tractores cuando surcan la tierra, ni el reverbero originado por el caliente sol del mediodía en los campos de Camagüeycito, una extensa llanura, ubicada en los límites fronterizos de las provincias de Las Tunas y Granma, pródiga en récords de altas temperaturas en Cuba.
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