Llegué a este acogedor sitio de Las Tunas para buscar a un amigo a quien no encontré, pero lejos de frustrarme por el fallido intento, el calor agobiante y ese sol que "abraza" por encima de lo normal, agradecí descubrir que los paquetes recreativos culturales de este verano están aquí a la altura de los trabajadores y estudiantes, por lo que quizás merecen un poco más de promoción y deben ponerse entre sus opciones de lujo. Este lugar ecológico lo merece.
Junto al paisaje natural y una brisa que limpia al cuerpo de los tóxicos que enferman y se multiplican en tiempos estivales, existen los amplios ranchones con ofertas variadas para almorzar o merendar, tomar refrigerios o compartir con la cerveza y el ron que gustan y se buscan en estos encuentros de relajamiento, todas a buen precio y bien elaboradas.
Las piscinas, con servicio de cafetería, hacen delicias para esos baños que sueñan los niños y jóvenes y a las que pueden acceder desde por la mañana hasta las 5:00 de la tarde. La entrada a la instalación cuesta 2.00 pesos en moneda nacional y, dentro, es módico, también la estadía allí, mientras que en las restantes pagará lo que consuma.
Ciertamente es un lugar agradable, donde solo con recrear la vista en su entorno verde y florido, darle alegría al cuerpo en su gimnasio biosaludable y los senderos interpretativos - con un área para organizar picnics familiares-, el ocio es ese espacio donde el descanso rescata sus esencias. Solo un detalle malogrado encontré allí: hay que dragar el estante destinado a construir la heladería flotante. Es inevitable que el agua subterránea brote, pero mantenerla seca, para evitar mosquitos y peligros mayores, es una responsabilidad administrativa y de los organismos competentes del municipio y la provincia.


Escriba su comentario
Post comentado como Invitado