Esta joven tunera nos acerca a su trabajo que, aunque constituye una gran responsabilidad, la llena de satisfacción por la nobleza que entraña.
¿Por qué dedicarte a tan difícil tarea?
Siempre me ha gustado cuidar a las personas, sobre todo, a los niños. Mientras tenga fuerzas lo haré, porque me motiva contribuir cada día a la satisfacción y el bienestar de los demás.
¿Cuándo fueron tus inicios?
Hace siete años me gradué de Salvavidas y siempre lo he ejercido. Me gusta, es un trabajo bonito y ya lo dice el propio nombre, salvar vidas; resulta algo maravilloso.
Constituye una responsabilidad enorme y requiere de mi sacrificio, entrega y dedicación a estar velando y evitando, en el tiempo preciso, que no ocurra ningún accidente. Mi deber es cuidarlos a todos.
¿Has tenido alguna situación que te haya puesto a prueba?
Sí, en tres ocasiones; ninguna llegó a algo serio, pero pasé el sustico. Gracias a la alerta temprana y la respuesta rápida, poniendo en práctica las técnicas de salvamento y de primeros auxilios, no pasó nada.
¿Qué es lo más difícil de ser salvavidas?
Cuando trabajo en lugares recreativos y las personas empiezan a ingerir bebidas alcohólicas sin control. Se olvidan que andan con menores y la familia. Ese estado no les permite mantener una actitud responsable en el agua. Además, al tomar se creen más valientes y les da por hacer piruetas y vueltas sin percepción del riesgo.
Mi misión no es fácil, debo estar atenta a todos los lugares donde hay bañistas. A veces, mientras estás atendiendo un lado, por el otro te pueden necesitar.
¿Qué orientaciones le das a la familia para lo queda de verano?
Ante todo, que deben prestar atención a los niños y cumplir con el reglamento de cada balneario, pues la responsabilidad mayor no recae en los salvavidas, sino en la familia y los padres. Los pequeños, por ejemplo, no tienen noción del peligro y hay que estar a tiempo completo al tanto de lo que hacen.
Sumar más jóvenes...
Esta profesión es hermosa, a todos los jóvenes con aptitud que quieran integrar las filas de los salvavidas les digo que no tengan miedo. Primero tiene que gustarles y luego, con la preparación que nos dan en los cursos, ya se completa la obra.
Los interesados deben dirigirse a la dirección de la Cruz Roja en su municipio y allí se encargan de guiar sus pasos y acompañarlos hasta la graduación. Es una labor muy sacrificada, pero llena de satisfacción, porque al igual que un médico, salvas vidas.


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