Hay sequía, aunque llueve de vez en vez y las vaguadas de cierta forma están de moda. Es verdad que se acaba el tiempo. La joven sueca Greta Thunberg está clara: "(...) el mundo se está despertando, les guste o no".
En la Cumbre Especial sobre acción climática esta activista de 16 años mostraba a los líderes que asisten a la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) la esencia del movimiento que iniciara, frente al parlamento de Suecia, en el verano del 2018. Su protesta alcanza hoy a más de 100 países. El Manifiesto de Jóvenes por el Clima pide que se respete la dignidad de los pueblos y su tierra.
La denuncia de Greta también fue concisa. Los líderes políticos no se esfuerzan lo suficiente por salvar el planeta y les puso en la cara "decís que amáis a vuestros hijos por encima de todo, pero les estáis robando el futuro". El pasado viernes las marchas hicieron eco en Paris y decenas de ciudades y naciones.
En tanto, las consecuencias del cambio climático se notan en el tiempo. Deshielo en los polos, animales extintos, altas temperaturas, fenómenos naturales cada vez más devastadores e intensos. Una cadena progresiva de señales a las que el hombre no mira ni frena.
La chica que movió los leads noticiosos por estos días y dejó para la historia la foto que quizás ilustre como ninguna un sentimiento, el sentimiento que le arrancó Donald Trump, sabe lo que hace y de quiénes depende que su generación tenga un planeta vivo y habitable.
Ojalá nunca sea demasiado tarde. El asustadizo gorrión ya no está en ninguna parte, pero esos chirridos que vienen de algún lugar cercano me alertan los sentidos. Desde ahora mismo seré responsable de que encuentren un poco de agua en la tapa del tanque. Solo un poco. Puede ser la primavera y la continuidad de su especie. Como yo, ellos aman a sus hijos y nietos. Lo apuesto.


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