Viernes, 05 Mayo 2017 07:52

La victoria de la vida

Escrito por Darletis Leyva González y Misleydis González Ávila

La experiencia de dos mujeres corrobora la dedicación del personal de salud que ha hecho posible mantener en cero la tasa de mortalidad materna durante más de 16 meses.

mamas3Ahora sonríe y su rostro tiene una luz diferente; disfruta el placer de la existencia y sabe apreciar mejor esa oportunidad. Yaimilín Pupo González casi le vio el rostro a la muerte. Aunque estuvo la mayor parte de su embarazo ingresada, con 38 semanas y cuatro días, le planificaron una cesárea, pero dos jornadas antes comenzó con contracciones y tuvieron que intervenirla.
Tras el proceder, apareció un sangramiento y otra vez la llevaron al salón quirúrgico para hacerle un vaciamiento. Comenzó con una hipertensión; la operaron otras dos ocasiones y sin progresos. Fueron días de agonía y desvelo de un equipo multidisciplinario de salud que no reparó en el empeño de salvar a esta mujer.
"Caí grave, y no supe más nada de mí", comenta la paciente, quien recuerda la desagradable sensación del proceso de ventilado, y añade que de los 12 días en Terapia Intensiva, solo recuerda tres.
"La atención en terapia fue maravillosa. Los médicos llegaban todos los días y me decían: ¡Ay, mi chiquitica!, ¿cómo tú estás?; me pasaban la mano para consolarme y me sentía totalmente acompañada. Los enfermeros son extraordinarios. Te dan todos los cuidados, y yo hasta sentía pena, porque siempre me ha gustado hacerme las cosas. Agradezco a todos, incluso a los auxiliares, como pantristas y camilleros, que se preocuparon por mi estado".
La familia no se separó ni un instante de ella y hasta de los vecinos, compañeros de trabajo, amistades y conocidos, recibió gestos de solidaridad. Su mamá Daysi González confiesa que fueron días tan difíciles que no percibía el tránsito. El trato cariñoso y la sensibilidad de los galenos le devolvían las esperanzas.
"En la última intervención, que le vi una sonrisa tan linda, yo sabía que todo había salido bien. Sentí que mi hija se salvaba".
La pequeña Katherin ya visitó a su mamá Yaimilín. Fue un reencuentro especial. "Nada más pude verla el momentico cuando me hicieron la cesárea -enfatiza la joven del municipio de Colombia-, pero hoy la tuve en mis brazos y la sensación fue inexplicable".
Esta joven tiene 30 años y ahora refleja la tranquilidad y alegría únicas de quienes regresan a la existencia tras un viaje borrascoso.
OTRO REGRESO
Yaquelín Herrera Salomón también durante 22 días estuvo entre la vida y la muerte y ahora de regreso, de sus ojos brotan lágrimas cuando piensa en la probabilidad de haber partido, o su voz, algo quebrada por el proceso, logra comunicarnos que está muy agradecida y se recupera bien.
Su prima Yudisleydis Salomón Alexánder explica que la paciente tuvo una muerte fetal y luego un sangramiento digestivo durante 14 horas. "No fue negligencia médica, ni de nadie. Se presentó esta situación; yo digo que fue una prueba. Los especialistas estuvieron todo el tiempo, el Programa de Atención Materno Infantil, y no hubo reparo en intensivistas, anestesistas, personal del salón.
"En una oportunidad estaban más de 25 médicos y ellos se sentaron conmigo a valorar el caso, porque de una decisión de la familia dependía la vida de ella. Pero yo les dije que se las entregaba en sus manos, que ellos eran los únicos que podían ayudarla; era 99 para perder y uno para ganar.
"Estoy segura de que si esta situación me sorprende en otro país, no hubiera podido pagar ni la ambulancia. Yo les estoy eternamente agradecida, porque hicieron todo y aquí está junto a nosotros".
DETRÁS DEL ÉXITO...
Durante más de 16 meses no se reportan fallecimientos y aunque el resultado se dice de manera rápida, muchos fueron los retos y el desvelo de quienes –no pocas veces- dejan a un lado cuestiones personales para permanecer junto a sus pacientes.
La organización de un sistema que incluye una comisión de atención a la materna crítica constituye un pilar esencial en los actuales lauros. Ese equipo –integrado por profesionales de varias especialidades- labora las 24 horas del día con el propósito de ofrecer una respuesta oportuna ante cualquier complicación.
Osmara López Borrero, jefa del PAMI en la provincia explica que durante esta etapa se han realizado más de siete mil 842 partos. "Hemos enfrentado una alta morbilidad, es decir enfermedades graves o procesos desfavorables en el embarazo, el periparto y el postparto; más de 62 gestantes presentaron problemas y de ellas cinco con peligros extremos. Los padecimientos más recurrentes fueron la preclampsia, algunos tipos de hemorragias alrededor del parto y otras amenazas asociadas a infecciones.
No menos importante resulta el trabajo en la Atención Primaria de Salud, donde se realiza el seguimiento a las embarazadas. La doctora Osmara refiere que para mantener el éxito y disminuir la tasa de mortalidad infantil, la labor a este nivel debe iniciar, incluso, desde antes de la concepción, y ya se adoptan las estrategias.
"El objetivo es evaluar a las mujeres desde el punto de vista biológico, social, ambiental, psicológico, para identificar si tienen o no las condiciones de embarazarse, transformar los peligros y evitar las futuras complicaciones".
Además de los cambios y riesgos naturales que entraña la gravidez y el parto, existen otros inducidos por enfermedades asociadas, condiciones de salud previas como edad, hábitos nutricionales y tóxicos, estados carenciales... A ello se suman las conductas inadecuadas que atentan contra el bienestar de la madre y el bebé.
"Disponemos de 10 hogares maternos con condiciones y un equipo multidisciplinario encargado de atender a las gestantes. Sin embargo, hay casos de indisciplinas, desobediencias a las indicaciones facultativas, resistencias a los ingresos e incluso altas no médicas. Tenemos casos de familias que instan a las adolescentes a abandonar las instituciones de salud".
Se conoce que en la localidad de mil mujeres de 12 a 19 años, más de 50 salen embarazadas, y en esas edades el riesgo es mayor. Ante esto se buscan alternativas que involucren a los sectores de la sociedad y a la familia, como máxima responsable de la formación de los hijos.
Es un desafío que no conoce el fin, cada jornada es una nueva batalla por la vida, en la que el sacrificio y la consagración de nuestros profesionales marcan la diferencia.

Visto 3201 veces Modificado por última vez en Viernes, 05 Mayo 2017 09:24

Escriba su comentario

Post comentado como Invitado

0
  • No comments found