Lunes, 22 Mayo 2017 08:13

No es difícil, escoge la vida

Escrito por Yelaine Martínez, Misleydis González, y José Armando Fernández

En Las Tunas, en vez de disminuir ante tanta campaña de bien público, solo tienden al crecimiento las estadísticas de consumidores de alcohol y cigarrillos. Y no se trata de una percepción social, así lo aseguran estudios de instituciones encargadas de darle seguimiento a esta problemática social.

La falta de comunicación intrafamiliar, los tabúes que persisten alrededor del tema y la baja percepción del riesgo se encuentran entre las principales causas que inciden en el fenómeno, el cual tiene como manifestación más crítica la adicción a las drogas.
Ante la ocurrencia de un caso de este tipo, la sociedad reacciona con repulsa y sorpresa, pero más allá de la anécdota o la noticia, cada hecho debe servir para la reflexión.
A TIEMPO
Uno de los grupos más vulnerables a este flagelo es la adolescencia.
"Las investigaciones revelan que el consumo se inicia en este período y por razones como curiosidad, olvidar los problemas, deseo de tener nuevas experiencias, presumiblemente divertidas; la presión del grupo y la autoafirmación, al considerar que para ser adulto hay que probarlo todo, vencer la timidez y actuar con seguridad siempre", explica Kenia Rodríguez Maestre, coordinadora del Programa de Adicciones y Uso Indebido de Sustancias Psicoactivas del Departamento de Promoción y Educación para la Salud en el territorio.
Su desconocimiento los vuelve débiles de carácter, y de listos pasan a ser incautos. Eso lo ha visto de cerca Julio Ernesto Acosta García oficial operativo de la Unidad de Enfrentamiento a la Actividad de Drogas, quien declaró a nuestra colega de Radio Victoria, Yaicelín Palma Tejas, que "se creó el Proyecto Que Tiemble la Tierra, con el cual se reforzaron las inspecciones a fincas y farmacias, el enfrentamiento a expendedores, traficantes, y con Educación se hicieron programas para la capacitación".
La iniciativa busca elevar la cultura de rechazo hacia ese fenómeno y la promoción de estilos de vida saludables. Incluye tres niveles, el aula, la familia y la comunidad. En el primero se profundizó en el conocimiento de maestros y educandos sobre los efectos nocivos y nacieron los promotores pioneriles de Salud.
En el segundo aparecieron las escuelas de padres, y ellos escucharon de narcóticos lícitos e ilícitos, de efectos, de la urgencia de fiscalizar mejor el tiempo libre de sus hijos, las relaciones interpersonales y las salidas nocturnas; de hacer hasta lo imposible por conquistar la armonía en el hogar...
Y en el tercero los profesores se fueron a las comunidades a dar conversatorios.
Bien pensado, pero no se debe asumir como campaña circunstancial, sino como un ejercicio, capaz de renovarse y tener de base la cooperación entre organismos. Sobre todo "si falta tanta percepción de riesgo", al decir de Yuliet Leyva Batista, psicóloga laboral de la Fiscalía Provincial, quien ha trabajado con familias afectadas.
"Hay que llegar más a los jóvenes, que esa comunicación les resulte cercana, menos vertical y distante de su realidad. Si les hacemos ver cuál es la conducta de un adicto, los daños en el organismo y los factores de riesgo que propician el consumo rompemos los mitos de las drogas, como que dan personalidad, potencian la actividad sexual y hacen la vida más alegre. También debemos prepararlos para que identifiquen este tipo de comportamiento y se cuiden de esas influencias".
Y LA FAMILIA, ¿DÓNDE ESTÁ?
¿Qué hace un adolescente pasadas las 2:00 de la mañana en la calle? ¿Quién lo educa si está solo en casa con un abuelo u otro pariente al que no respeta, mientras mamá o papá cumplen misión, se fueron del país o se la pasan comprando ropas allende los mares? ¿Qué ocurre cuando sale de la escuela? ¿Alguien sabe con quién se junta?
Por la recurrencia de ejemplos, son preguntas que inquietan hoy a nuestra sociedad, pues ante cualquier plan personal o profesional, los padres deben velar primero por la seguridad de sus niños. No hay herencia material que supere el cariño, la atención y los valores.
Generalmente en estos sucesos predominan los núcleos familiares disfuncionales. Sin embargo, también está el que parecía color de rosa por fuera aunque por dentro un cáncer carcome: la poca autoridad y poder de control sobre el comportamiento del adolescente, y a veces ni el interés de hacerlo.
Nadie está exento de pasar por una situación semejante, y mírese por donde se mire, la familia sigue siendo la pieza clave de este rompecabezas, el seno fundado para respaldar, no para dejar a la deriva. Allí donde también debemos hablar sin tabúes de los estupefacientes.
En esa plática, "para que no propicie la curiosidad, sino el rechazo, el tono es muy importante -comenta Leyva Batista-. Es preferible un matiz de charla, de conversación. Cuando el adolescente llega borracho a casa, le peleamos y agredimos, y en ese momento él no interioriza nada, es mejor dar argumentos de por qué no debería seguir esa conducta.
"Los métodos educativos influyen, el autoritarismo puede incitar a las drogas como medio de rebeldía. En el otro extremo está la permisividad, nadie exige la hora de llegada, qué características tienen los amigos. Los adolescentes son muy influenciables y es muy importante para ellos la aceptación del grupo, por eso hay que orientarlos, controlarlos, guiarlos".
Cuando se trata del alcohol o el cigarro, el olor delata, pero si se utilizan las sustancias ilegales la identificación resulta compleja. Sin embargo, existen señales que pueden advertir del suceso, como cambios repentinos de personalidad, lagunas mentales, sentimientos de culpa o ilusión de grandeza, uso de excusas irracionales, descuido de la higiene personal, pérdida de objetos y dinero en la casa, cambio de amigos, bajo rendimiento escolar y llamadas telefónicas de desconocidos.
Además, crisis de miedo exageradas, hablar mucho sin parar, insomnios, dificultad para coordinar el movimiento, y apariencia de borrachera o estado somnoliento y atontado.
Eulícer González Pérez, asesor provincial de Trabajo Preventivo, confirma que el consumo por regularidad sucede los fines de semana, y en horario nocturno, proporcionado por adultos. A veces lo compran, según testifican especialistas de Salud, creyendo que es la droga, y por dentro solo tienen hojas de pino y de mango.
"A esa edad cualquiera los convence y como el adolescente anda en grupo, los vendedores se han hecho de un mercado seguro", confirma.
Aquí no solo estamos hablando de realizar lo que como padres toca, también se trata de leyes y delitos. "Los menores de edad penalmente no pagan una sanción -explica Yuliet-, pero los progenitores sí, por no velar por el normal desarrollo del hijo, eso aparece en la Constitución de la República y en el Código Penal. Pueden ser multados u otros tipos de medidas".
TODO EL PESO DE LA LEY
Con la sapiencia y autoridad que le otorgan sus años de experiencia en el enfrentamiento a este tipo de delitos, Raquel Cambas Martínez, fiscal jefa del Departamento de Procesos Penales en la Fiscalía Provincial, nos aclara que, en Cuba, más que en cualquier otro país, no se puede permitir la proliferación de este flagelo, porque vivimos en una sociedad con principios socialistas.
"La droga resulta un lastre que mata al ser humano y el bien más grande que preserva el Estado socialista cubano es la dignidad e integridad de los ciudadanos", dice.
La jurista señala que el cuerpo legal instrumentado en la Isla para combatir el delito del tráfico de drogas es amplio y severo.
"En el Código Penal aparecen a partir del Artículo 190 y hasta el 193 todas las figuras delictivas asociadas con la droga y relacionados con la producción, demanda, tráfico, distribución y venta ilícita de estupefacientes, sustancias psicotrópicas y otras de efectos similares.
Cambas Martínez agrega que nuestro país es signatario de varias convenciones mundiales y por eso recoge dentro de su articulado el tráfico internacional. Ya sea porque se ha usado el territorio nacional para el traslado o si se oculta alguna carga.
La Ley -dice- establece un agravante para quienes utilicen a menores de edad en la comisión de estos hechos de tráfico y existe otra modalidad para las personas que tienen conocimiento del delito relacionado con la droga y no lo denuncian.
La Fiscal aclara que en Cuba no se juzga a la persona adicta, sino que se le facilita el tratamiento en las instituciones de Salud Pública, aunque son procesados penalmente los que sean encontrados en la tenencia de esas sustancias ilegales por la peligrosidad de este hecho.
A juicio de Cambas Martínez, más allá de reprimir con rigor las manifestaciones de tráfico, en el país se implementan estrategias para la prevención.
La gente no puede pensar eso no es conmigo, este es un fenómeno social y cualquiera puede entrar en contacto con él y sufrir sus consecuencias si no está preparado para ello".
QUE VENZA LA VIDA
La drogadicción en los adolescentes y jóvenes constituye un tema tabú para nuestra sociedad. El problema cada vez se vuelve más difícil de frenar, y no porque la droga esté por doquier, sino porque incluso desde el consumo cultural se incita, al poner como patrones de hombres y mujeres a "toda ley", en novelas y series, a famosos narcotraficantes. No se trata de prohibir esas producciones, sino de formar una mirada crítica ante su visualización.
De nada servirán todas las investigaciones que en Educación se promueven sobre el tópico, ni los conversatorios en barrios si, cuando se cierra la puerta del hogar, queda un adolescente abandonado a su suerte.
Quizás todo el reportaje se resuma a la expresión de la veterana profesora de Biología de la secundaria Wenceslao Rivero, Iraida Bicet Gutiérrez, cuando dijo de manera sentida, con voz y tiza, a los padres en una de las charlas: "Necesitamos que estos niños se críen seguros, quiero dejar un relevo sano, feliz".

Visto 4651 veces Modificado por última vez en Miércoles, 24 Mayo 2017 06:43

Escriba su comentario

Post comentado como Invitado

0
  • No comments found