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Viernes, 21 Julio 2017 07:55

Cuando el tren puede dejarnos con la última canción

Escrito por Yuset Puig Pupo
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Las Tunas.-El pito del tren rompió la tranquilidad de la tarde. Fue un aviso firme y largo, algunas personas se asomaron a ver qué sucedía. Hubo quien se llevó las manos al rostro antes de que aconteciera la tragedia. Pero ella iba enajenada, con un par de audífonos en los oídos, no tenía forma de saber que la gran mole de hierro le cegaría el camino.

En un abrir y cerrar de ojos no quedó nada para remediar. La noticia corrió como pólvora: "El trencito de Manatí mató a una muchacha de veintitantos años cerca de La Colmena". Y la gente se conmovió, pero fue ella la única que no regresó ese día a casa para cuidar a sus niños.
Cuando muere una persona joven queda siempre el dolor por la vida que no llegó a ser, y cierto resentimiento con el orden universal de las cosas o la crueldad del destino. Mas si se trata de un accidente como este, totalmente prevenible, mejor andar con la mente bien clara y los sentidos alertas antes que aceptar eso de "nuestra suerte está echada".
El verano pasado el trencito urbano de Las Tunas embistió con fuerza a otra mujer que tampoco miró hacia atrás ni escuchó el pito por estar concentrada en la música de sus audífonos. Para fortuna de los suyos, logró salvarse, aunque estuvo hospitalizada una larga temporada.
Lamentablemente estos accidentes se siguen repitiendo en nuestro entorno. Debemos apelar al sentido común. La cuestión es muy sencilla, las normas ciudadanas exigen estar alerta en las calles, líneas y cruceros, y demás espacios públicos, porque un descuido puede acarrear un suceso nefasto que incluso, dañe a otras personas. Y la existencia propia y de cada ser humano es invaluable.
Los audífonos son para reproducir las melodías  preferidas  en la casa, sentados en el parque, para compartir una composición con alguien especial, para relajarnos durante cualquier viaje. Es un invento para hacer mejor los días, no viceversa.
Cierto es que la vida no carece de encrucijadas, de estrés adicional, de ganas de "desconectarse", y a veces buscamos una salida para escapar de demonios, de necesidades y conflictos. En ese caso, poner bien alto el disco preferido suele ayudar, pero nunca en plena vía, menos delante de una locomotora que no puede frenar a nuestro favor.
Como familia nos toca velar por el bienestar de los más bisoños. Y abundan las anécdotas de cocheros y bicicleteros que aseguran que los jovencitos con audífonos se les cruzan en frente y ni cuenta se dan del peligro que causan y corren. Es mejor enseñar a los hijos a cuidarse que lamentar una pérdida irreparable.
La música es una suerte de bálsamo para los que esperan, los que extrañan, los tristes y los enamorados. Endulza o amarga. Pero mejor encontrarle sus momentos, y ya sabe, sin audífonos en cualquier vía, porque sale muy caro ganarnos, por imprudencia, la última canción...

Visto 2360 veces Modificado por última vez en Domingo, 23 Julio 2017 07:34

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