Teniendo en cuenta estas cifras es previsible el ascenso femenino en las estructuras de mando. Las estrategias gubernamentales en este sentido han sido numerosas y las cifras que exhibimos son elevadas, si las contrastamos con el resto de las naciones. Sin embargo, persiste en ocasiones cierta reticencia a que sea una mujer quien tome las decisiones.
Algunas padecen de segregación ocupacional en el trabajo y no consiguen superar las denominadas "barreras invisibles", que las separan de los nombramientos de alta dirección. Sobre este tema dialogamos con cuatro tuneras que durante muchos años han enfrentado con éxito estos retos.
HAY QUE SER LA QUE MÁS TRABAJA
"Ser mujer y ocupar un puesto de dirección es difícil porque tenemos disímiles tareas a las que dedicar un tiempo valioso, pero a la vez una siente el orgullo de poder hacerlo. Creo que se nos juzga más duramente que a los hombres", comenta la máster en Contabilidad Gerencial Teresa González Barea, presidenta de la Asociación de Economistas de Cuba (ANEC) en Las Tunas.
Refiere que "es un tema complicado. En no pocos casos tenemos que imponernos con carácter, mas con la delicadeza que nos caracteriza. Debemos armarnos de muchos instrumentos de comunicación, de persuasión, pero sobre todo del ejemplo. Si quieres dirigir y que los que te rodean te sigan, tienes que ser una de las que más trabaja o la que más lo hace".
CON SAPIENCIA DE MUJER
"La mujer no es frágil y responde con entereza ante cualquier situación". Así opina la máster en Pedagogía Rebeca Antonia Ramírez Serrano, directora desde hace 29 años del círculo infantil Campanitas de Cristal. Recuerda cómo durante la reparación de ese centro, sus compañeras quitaban ventanas, subían al techo y hacían lo que les solicitaba por muy duro que fuese.
"Por lo general, somos nosotras las que nos desempeñamos como educadoras y este trabajo entraña gran responsabilidad. Conducimos a los más pequeños en sus primeros pasos fuera del hogar y lo hacemos con dulzura y mucha sensibilidad. Yo dirijo a un colectivo muy preparado que apoya mi quehacer y constituye el máximo protagonista de los buenos resultados obtenidos", agrega.
La experiencia de Idalsi Gutiérrez Salgado es algo diferente. Licenciada en Contabilidad y Finanzas y con una maestría en Dirección, durante más de una década ha ocupado diversos cargos en la delegación provincial del Citma con una gestión eficiente. Sin embargo, cuando hace cuatro años le pidieron ocupar la jefatura del Jardín Botánico de nuestra localidad tuvo, como decimos los cubanos, que apretarse el cinturón.
"Mi carrera no es afín a la Botánica y debía mantener la labor que habían consolidado en el centro. Los primeros meses fueron los más duros, porque cuando hay un cambio radical muchos se van y en ese tiempo hubo un éxodo grande de personal muy capacitado, pero los que optaron por quedarse se han sacrificado cantidad", nos cuenta.
"No ha sido fácil. El 90 por ciento del colectivo es hombre que dominan muy bien su trabajo. He tenido que prepararme profundamente y emplear diversos métodos para que exista entendimiento. Creo haberlo logrado porque el saldo hoy es positivo y nuestro Jardín cumple con su objeto social", asegura tranquila.
EL SECRETO ES...
Para la máster en Derecho Civil Eugenia Pérez Pita el secreto es "la consagración y el sentido de pertenencia que sintamos por nuestro quehacer". Ella comanda desde hace cuatro lustros la Unidad Tunas de la Organización Nacional de Bufetes Colectivos (ONBC) y esos son los valores esenciales que transmite a sus subordinados.
"Este puesto me ha exigido gran sacrificio, porque el ámbito jurídico es muy extenso y cambiante. Cualquier bufete colectivo resulta una escuela de Derecho. Aquí la población plantea problemas de todas las ramas y para poder asesorar y dirigir al personal especializado debes prepararte muy bien", nos revela.
"Cuando asumí el cargo alguien me dijo que tener esposo, dos hijas adolescentes y estar al frente de una institución legal pública era un verdadero récord. Yo creo que la familia es nuestro patrimonio fundamental y debemos defenderlo a capa y espada, pero al trabajo también, porque te consolida como profesional y te da un papel activo en la sociedad y todo eso hay que compatibilizarlo para que te realices plenamente", afirma.
Las mujeres cargamos niños, pasiones, penas, desengaños, bolsas de supermercado, portafolios, preocupaciones. Tenemos fuerzas que asombran a muchos, aunque se nos llama el sexo débil. Pero cuando una fémina se levanta y aporta algo de sí a la sociedad, cualquier obra, por muy difícil que sea, se torna invencible, porque así somos las cubanas.
- No comments found


Escriba su comentario
Post comentado como Invitado