Viernes, 08 Septiembre 2017 10:58

Ocho de septiembre, fecha escogida por huracanes

Escrito por Róger Aguilera

Las Tunas.- El ocho de septiembre ha sido la punta de lanza que la naturaleza ha dirigido hacia la geografía de la provincia de Las Tunas, primero el huracán Ike, hace hoy nueve años, y ahora el poderoso Irma, ambos ensañados con los municipios del norte.

A esa coincidencia se le añade que dos meses después de los impactos de Ike, el ocho de noviembre, el sureño municipio de Amancio fue víctima del Paloma.
El primero de estos fenómenos hidrometeorológicos dejó heridas tan profundas en el territorio, que aún no se le ha podido dar solución definitiva a las más de 80 mil viviendas afectadas, sobre todo a las destruidas totalmente.
Mientras, el segundo causó serios estragos en la comunidad costera de Guayabal, sobre todo en las casas, pero sus moradores tuvieron respuesta meses después del paso del evento, al construirse 112 confortables inmuebles alejados de la costa, con la ayuda de miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Ahora, sin la preocupación de tener que trasladarse hacia macizos urbanos para proteger sus vidas, cuando se activa la temporada ciclónica en Cuba, los guayabalenses les tienden la mano solidaria a las familias que todavía residen en las cercanías del mar.
Y no solo se trata de cómodos y resistentes edificios multifamiliares, a la comunidad se le construyó también un consultorio médico, una farmacia, la tienda y locales para la prestación de otros servicios indispensables.
Hubo mucha destrucción de viviendas, líneas eléctricas, telefónicas y en la agricultura, causada por ambos eventos; pero lo más importante fue que no hubo que lamentar la pérdida de vidas humanas y las experiencias adquiridas por los hombres y las mujeres que hoy enfrentan al peligroso Irma.

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