El Himno Nacional, interpretado por la Banda provincial de conciertos y el de Las Tunas, con el sello exquisito del Coro Euterpe marcaron el inicio de la velada, presidida por Ariel Santana Santiesteban, miembro del Comité Central y primer secretario del Partido en la provincia, y Lilian González Rodríguez, presidenta de la Asamblea Provincial del Poder Popular.
Después, se escucharon la canción de la trovadora Iraida Williams, fuegos artificiales y las palabras serenas del presidente del gobierno local, Jaime Ernesto Chiang, llamando a defender lo logrado porque "para alcanzar el triunfo siempre hay que pasar por la senda del sacrificio".
En su intervención destacó la relevancia del suceso histórico, nuestro compromiso con Fidel de convertir a Las Tunas en una tacita de oro, la necesidad de creer en el porvenir en medio del complejo panorama internacional y los desafíos de la naturaleza y dijo: "la desesperanza es la forma más cómoda de dejar de luchar".
Luego se apagaron las luces. Una ciudad a oscuras recibió a los mambises de hoy escenificando los sucesos de hace 141 años frente a la regia casa colonial. Por la otrora calle Real de Victoria de Las Tunas desfiló nuevamente la caballería, solo que esta vez, tras ella, caminaron jóvenes, maestros, estudiantes, adolescentes y martianos.
Trajeron antorchas encendidas, sonrisas en los labios y en medio del fuego y el humo alrededor hicieron fotos, filmaron para el recuerdo desde los celulares. Anduvieron al calor de estos tiempos con el brío de antaño, con esa suerte de continuidad y obra nueva que tanto marca la diferencia de este país ante el mundo.
Al rato volvían la luz y la calma al centro de la ciudad. Queda en la memoria, sin embargo, la buena suerte de una noche, otro 26 de septiembre, de historia fresca, desafiante y contada para el porvenir.























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