Y por si fuera poco -esto sí resulta casualidad- su primer apellido también es Castro. Cuando menciona su nombre no pasa inadvertido entre la gente. Tal punto de convergencia con el Líder de esta Isla lo ha hecho popular más allá de su terruño, en otros sitios de la geografía internacional hasta donde ha llegado.
Pero no solo la identidad lo acerca al gigante de verde olivo, al hombre que conceptualizó la palabra Revolución sin desatender a nadie. También comparte los principios, el de dar lo que se tiene incondicionalmente y ayudar a los más desfavorecidos.
Con la inquietud de sus manos y las palabras fluidas, el tunero Fidel Castro Rodríguez cuenta sus anécdotas como maestro internacionalista.
"A los 39 años de trabajo se solicitó mi participación en el movimiento alfabetizador de la República Democrática de Angola, y después en el hermano país de Colombia.
"La noticia la recibí con regocijo porque de una forma u otra era el reconocimiento a mi labor, y todo maestro cubano anhela tener la experiencia en escenarios ajenos a nuestra cultura.
"Allí me tocó alfabetizar a personas con un nivel de conocimiento y cultural bajo, que no sabían leer ni escribir, y me sentía como si estuviera en la Campaña de Alfabetización de Cuba en 1961".
¿Y qué fue lo más difícil que enfrentó?
"Sin dudas la posición geográfica en el caso de Colombia, que está ubicada cerca de la cordillera de los Andes, y por tanto, tiene zonas muy elevadas, aunque siempre buscamos la manera de llegar para que no quedara nadie sin alfabetizar.
"El clima también nos golpeó un poco porque las temperaturas eran muy bajas, pero el mayor reto fue enseñar a adultos como si fueran nuestros niños de primer grado, en condiciones no siempre favorables para ese quehacer.
"Había que adentrarse en cada alumno y considerar sus particularidades, esa habilidad la adquiere todo maestro que tiene la oportunidad de dar clases en un aula.
"Caminé largas horas para llegar a lugares de difícil acceso, monté a caballo y moto, y me enfrenté a situaciones a las que no estaba acostumbrado en Cuba".
¿Cómo ven a nuestro país en las tierras extranjeras que visitó?
"Colombia es una nación que ama a Cuba, pero en ocasiones teníamos que parar las conferencias para responder a alguna pregunta fugaz que planteaban los estudiantes.
"Para ello debíamos estar preparados política y culturalmente, porque a veces eran cuestiones lejanas del ambiente real de nuestro país y nos tocaba aclarar el error.
"Como en el resto del mundo donde los medios de comunicación responden a un poder no siempre de izquierda, en tierra colombiana se tejían falsas acusaciones hacia la Mayor de las Antillas".
Son muchos los recuerdos de Fidel Castro Rodríguez para guardar solo en estas líneas. Por eso su memoria le gana la pelea al olvido y transmite con orgullo cada una de sus experiencias a quienes le rodean en esta provincia, para que no se le recuerde por lo curioso de su nombre, sino por su impronta en la educación cubana, como lo hubiera querido el Comandante.
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