Un centenar de fuerzas regulares y eventuales están desplazadas en el territorio, que finalizó diciembre con un patrimonio de alrededor de 36 mil hectáreas de árboles maderables y frutales, en el que sobresalen las zonas protegidas de La Jíbara y Covarrubias, por su diversidad de flora y fauna.
Aun cuando en el último bienio no hubo incendios forestales de enero a mayo, las tormentas eléctricas dañaron en los meses de julio y agosto sobre las 15 hectáreas de casuarinas y otras especies, principalmente en Bazarales, donde hay vigía especial hasta finales de octubre, por la asiduidad de rayos en varios puntos de esa región.
Las lluvias del período húmedo favorecieron la vegetación de norte a sur en el municipio de Puerto Padre, con excelentes resultados para las plantas alrededor del borde costero, exuberante en llanas, mangles, uvilla, carbonero, patabán, guairaje y demás especies que constituyen fuentes de alimentación y refugio para las aves silvestres, especialmente en Bahía de Malagueta, El Guincho, Punta de Piedra, Cayo Pájaro y La Sierrita.
Dentro de las áreas forestales, sobresalen por su diversidad en plantas y animales La Jíbara y Covarrubias, entre ellas La Cuaba altamente volátil y aromosa, además de La Yaba, cuyo nombre común para los carboneros es rompe hacha.






















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