Fue un hombre de su tiempo, la condición primera para ser un hombre de todas las épocas por venir. Apostó a Cuba y lo dejó todo para lanzarse a la manigua y cambiar así la historia de un pueblo. Y eso, muy a pesar de su salud frágil, los apenas cinco pies y medio de estatura y la delgadez, que no le auguraban estirpe de soldado, además del sólido camino intelectual ya recorrido para esas fechas en diversos sitios del mundo. Dio aquí la vida por su país y por su deber, como alguna vez predijo.
La visión profundamente latinoamericanista del Apóstol y su entrega ilimitada a la causa de la libertad de los pueblos lo convierten en paradigma, incluso, más allá de nuestras fronteras nacionales. Eso lo confirma el diálogo reciente de 26 Digital con los mexicanos Ángel Daniel Torruco y Diego David Greene. Ellos, de visita por estos días a nuestra ciudad, como parte del evento de oratoria organizado por la Universidad de Las Tunas, nos acercaron al Maestro visto desde la agudeza de otra nación. Y una muy especial, porque en tierra azteca tuvo el joven José Julián amigos, amores, desvelos y trabajo.
"Entre lo más interesante de su paso por México está su vinculación con círculos intelectuales, siempre reflejando un alto nivel cultural. Yo creo que esa es la parte que más lleva el mexicano de José Martí. No solamente un héroe patrio, sino una persona con un dominio exquisito de las metáforas, del estilo poético de la palabra, de la cultura en general.
"Recuerdo ahora el fragmento de un texto sobre Martí en el que cuentan que en alguna ocasión dio su discurso en tono completamente elevado y, al terminar, uno de los hombres que se paró a aplaudirlo dijo: 'Bueno, no entendí algunas de las palabras que utilizó, pero, aun así, mataría por él'.
"Nos sucede allá con personajes como Horacio Zúñiga, por ejemplo. Utilizan un estilo de retórica clásica, pero muy adornada, elegante; exquisito en todo lo que se refiere a la cultura. Nos urgen, no solo en Cuba, también en mi país, más hombres como él. Capaces de entender que, desde la educación, desde la cultura, se puede impulsar una patria distinta", concluye, reflexivo, el joven Ángel Daniel Torruco.
Por su parte, Diego David Greene, explica categórico: "José Martí es para los cubanos como Benito Juárez para los mexicanos. Son dos seres que nos seducen por la justicia, el sentido de la lucha de sus vidas. En el caso de Juárez la sentencia de que: El respeto al derecho ajeno es la paz, viene siendo para nosotros ahora como la esencia misma de la libertad. Ellos son parte de la historia que nos une y nos hermana como pueblos".
Este 19 de mayo tendrán lugar canturías en toda Cuba para que sean los niños repentistas quienes protagonicen el homenaje al autor de La Edad de Oro. Por supuesto, que no será lo único trascendente en la jornada del aniversario 123 de su caída en combate en Dos Ríos. Matutinos especiales, encuentros teóricos, concursos en las escuelas, lecturas de su obra y otras iniciativas acontecen desde los primeros días de este mes en disímiles espacios.
Las actividades centrales serán aquí, como es tradicional, en la Plaza Martiana. El sitio en el que cada 19 de mayo, al filo de las 2:30 pm, se espera por la luz incidiendo en la frente amplia del más universal de los cubanos.
Sin embargo, el Maestro es cosa del corazón, de todos los días. Una lectura muy íntima en la que aprendes del dolor infinito del presidio, el dulce gesto de Bebé, y la Patria, ara y no pedestal. Todo, para crecer.
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— Periódico26 (@26deLasTunas) 18 de mayo de 2018


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