Las Tunas.- Ángel Luis Velázquez Guerra se sabe afortunado. Su deseo de retener en el tiempo a Alberto Álvarez Jaramillo -más conocido como El Comandante- empieza a cobrar vida. Cucharín, espátula y talento se empeñan en traer de regreso en forma de escultura a ese ser meditabundo que desandaba las calles tuneras vestido de verde olivo, convirtiéndose en símbolo de la ciudad capital.

Publicado en Cultura
Sábado, 01 Abril 2017 09:30

Esculpir el tiempo

Publicado en Reportaje Multimedia