banner26

 
Jueves, 21 Agosto 2014
6:08:58am
Menu
FacebookYouTubeTwitterFlickr

Nuestro siglo de las luces

  • Escrito por Antonio Raúl Oliva Leyva

Postes-y-cables-elctricos-1937Nadie sabe, pero me gustaría pensar que un día, frente a algo tan distinto de un pelotón de fusilamiento como lo es una planta eléctrica, el veterano general mambí y alcalde de la entonces Victoria de las Tunas, Lalo Vidal Fontaine, habría de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.

Quizás por eso, un día decidió traer a este pueblo, que nada le tiene que envidiar al Macondo garcíamarquiano, lo que para entonces era una verdadera novedad: la electricidad.

Tal era el paralelismo con el coronel Aureliano Buendía –el que no haría su aparición en Cien años de soledad hasta medio siglo después- que además de la instalación del alumbrado público, uno de los principales anhelos del general tunero era fabricar hielo a gran escala.

Fue así que un día del mes de marzo de 1912 decidió reunir al pueblo de esta ciudad para proponerle la idea de traer a esta comarca una "fábrica de corriente".

Hasta esa fecha, las noches tuneras eran alumbradas, además de  la luna y las estrellas, por cinco faroles de petróleo instalados en el parque Vicente García, que en 1910, y a instancias del periódico local El Eco de Tunas, había hecho poner Rafael Arenas, alcalde del Segundo Barrio.

Desde 1911, el poblado de Delicias, en el municipio de Puerto Padre, había sido el primero de nuestro actual territorio donde había llegado la electricidad, en este caso de la mano de los empresarios de la Chaparra Sugar Company, lo que permitía cubrir sus propias necesidades de alumbrado y fuerza motriz, y la de otros usuarios cercanos.

De esta forma, todo quedó listo para que al languidecer el crepúsculo del 26 de octubre de 1913, a las 6:00 pm, se encendieran las primeras bombillas en el parque principal del Balcón de Oriente.

Si Eduardo "Lalo" Vidal Fontaine fue el gestor de la idea, correspondería a un acaudalado inmigrante malagueño el de llevar a feliz término tal empresa. Se trataba de Francisco Gutiérrez Calderón, quien era poseedor de una considerable fortuna, lo que le permitió adquirir tres generadores: uno con potencia de dos mil 300 W, y otros dos con 75 y 175 kW, dotados de dos motores pequeños, uno de diésel de 50 kW, y otro de 75, los cuales permitían el suministro del fluido eléctrico hasta las 12:00 de la noche, turnando los servicios. El precio ascendía a 16 centavos el kW para los particulares, y menos de 10 para el comercio.

Como resultado de aquellas gestiones, en la fecha ya señalada quedó inaugurada la Planta Eléctrica de Las Tunas. Aparejado a ello, pronto aparecerían por estos lares algo no menos novedoso: el servicio telefónico.

Así reseña el hecho la prensa de la época: "Desde la hermosa tarde del domingo (...) anunciaban que en la morada del (...) Sr. Gutiérrez Calderón (...) el pueblo había sido invitado para el acto inaugural de la Planta Eléctrica, que constituye un paso de avance para la ciudad."

No se sabe realmente cuál fue el destino del señor Gutiérrez Calderón, pero casi 20 años después, en un rotativo de su Málaga natal, aparece el anuncio de que una persona con ese mismo nombre había adquirido una concesionaria de automóviles Citroen.

Pasaría poco tiempo para que este sector también fuera víctima de la penetración de los monopolios norteamericanos, los cuales compraron las plantas eléctricas existentes y hasta los aserríos aledaños.

El 24 de marzo de 1961, con la Ley de Nacionalización, todos los medios pasaron al poder del pueblo, y comenzó la instalación por el Gobierno revolucionario, de cuatro motores diésel, tres de 960 kilowatts hora y otro de 600, lo que permitió que el servicio mejorara notablemente.

Iniciaría entonces un proceso de desarrollo que alcanza hoy al 96 por ciento de las viviendas de la provincia, de las cuales el 89 están conectadas al Sistema Electroenergético Nacional.

Escribir un comentario

Normas de Publicación:
-Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
-No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
-Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.


Código de seguridad
Refescar