“El reglamento es el mismo para todos”, insiste Ricardo Íngram González, coordinador por el Consejo de la Administración Municipal para La Herradura, durante los meses de julio y agosto. A todos, explica, les exigimos el estricto cumplimiento de las normas de higiene, así como las del uso de los espacios comunes. Este año, precisa, a los 17 cuentapropistas habituales se les unieron otros 24 que ejercerán transitoriamente sus actividades durante la etapa estival.
“Cada mañana revisamos la playa y, además, exigimos que tengan su área limpia y con el correspondiente cesto”, expresa.
ORDEN PARA TODOS
No es sencillo llevar los hilos organizativos de una zona recreativa como esta. Lograrlo depende de la estrecha comunicación entre todos los involucrados. Por eso, Íngram González hace notar la relevancia del Puesto de Mando, así como de los contactos semanales que sostiene con los representantes de las diferentes instituciones y organismos.
Hay mucho por revisar, por ejemplo: el trabajo de las dos brigadas de Servicios Comunales, la presencia de los agentes de la PNR, especialmente en los últimos viajes de los ómnibus a fin de prevenir desórdenes, o la estabilidad del médico y la enfermera en el consultorio.
Otros asuntos tampoco quedan de la mano, como el aseguramiento del transporte estatal mediante cuatro salidas fijas y seis más extras cada día desde la cabecera municipal; o la vigilancia del uso adecuado de las sombrillas recién reparadas. “Las pintamos para que todos las identifiquen bien y evitar que alguien pretenda cobrar alquiler por usarlas”, concluye.
Sin embargo, los esfuerzos para poner a La Herradura a la altura de lo que merece el pueblo comenzaron mucho antes. De eso sabe Flor Santiesteban, administradora del Ranchón, sin dudas, el sitio más popular en esta playa.
En cuatro ocasiones, eventos meteorológicos afectaron el inmueble en los últimos años, pero ahora luce como nuevo gracias al trabajo de los cooperativistas de la “Reytel Jorge”, de la localidad de Vedado 3.
“Sin ellos hubiera sido imposible que lo tuviéramos a tiempo”, insiste Flor, quien lidera un colectivo de trabajadores que apenas descansa cada día, pues además de prestar el servicio de restaurante, en la noche tienen a su cargo el área bailable. Ella asegura que por el momento los surtidos son traídos con estabilidad, en especial, el pescado y la cerveza, entre los más solicitados por los clientes que colman el establecimiento.
“Recuperar al Ranchón y las sombrillas eran planteamientos reiterados de la población, por eso pusimos todo nuestro empeño”, comenta Onílver Batista González, presidente de la Asamblea Municipal del Poder Popular. “Se han priorizado los suministros y el transporte”, asegura.
Todavía no han llegado las jornadas más complejas en lo que a afluencia de público se refiere, no obstante, es palpable el denuedo de las autoridades del territorio y de los trabajadores del lugar, por hacer que los vacacionistas tengan un momento de agradable recreación en La Herradura.


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