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Domingo, 09 Septiembre 2018 06:33

Tana ya no es La Federal

Escrito por Juan Morales Agüero
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Las Tunas.- Justo en el momento en que un gallo madrugador inicia su canturía matinal desde lo alto de un tamarindo, el Che ordena detener los vehículos de la vanguardia. Están en las inmediaciones de la finca La Federal, a 27 kilómetros del ingenio azucarero Elia.

A pesar de la elemental precaución, en el batey alguien detecta la presencia del grupo. Lo confirman los dos chorros de luz que se encienden y apagan tres veces entre la neblina del amanecer. Son los focos del yipi de los casquitos que cuidan la propiedad. Piden la contraseña.

Al timón de un pisicorre, Ramiro Valdés Menéndez devuelve la secuencia lumínica sin saber que un insólito golpe de suerte lo ha hecho acertar. Faltan 15 minutos para las 5:00 de la mañana y los barbudos están a 50 metros del corral de la hacienda de Remigio Fernández Blanco, dueño de mil caballerías de tierra dedicadas fundamentalmente al arroz, la caña, la madera y la ganadería. La comitiva avanza por los flancos del camino en dirección a los soldados. Se escucha una voz:

-¡Alto!, ¿quién va? -pregunta desde la vaquería.

-¡El 26 de Julio! -responde alguien del grupo.

-¡Pues aquí la Guardia Rural! -replica el otro.

Se arma el tiroteo. Los casquitos son alrededor de ocho, según informa al mando revolucionario un lugareño capturado en las cercanías. Tratan de organizarse. Durante el intercambio de disparos, el rebelde Marcos Borrero Fonseca se refugia tras unos tanques, junto a la puerta del corral de ordeño. Allí lo alcanzan varios proyectiles enemigos. Muere. Los guardias se repliegan hasta la residencia, 100 metros más allá. Se parapetan en la segunda planta en defensa circular. Las fuerzas de la columna 8 Ciro Redondo sitian el lugar.

-Comandante, si usted autoriza, Ángel Frías, El Vaquerito y yo podemos intentar tomar el chalé y neutralizar a los casquitos -propone Enrique Acevedo.

La iniciativa obtiene luz verde. Luego de un rodeo, los tres consiguen penetrar en la casa. En la planta baja no encuentran oposición. Toman escaleras arriba y son recibidos por una lluvia de balas. Enrique resulta herido en ambos brazos. Frías se fractura una pierna cuando se lanza desde lo alto. El Vaquerito pelea sin pedir cuartel. Reciben refuerzos.

Finalmente, los soldados se rinden. Horas después, el rebelde Dalcio Gutiérrez Acosta cae en una escaramuza contra los guardias en el batey Asturias. El primer enfrentamiento en el llano de la invasión a Occidente toca a su fin. Al frente está el comandante Ernesto Che Guevara. Fecha: 9 de septiembre de 1958.

EL DESTINO DE UN CHALÉ

Desde hace un buen número de años, la otrora suntuosa residencia de los propietarios de La Federal cambió su objeto social. Actualmente es la Sala de Historia de Tana, nombre por el que se conoce también a este minúsculo poblado del municipio de Colombia. Es la mejor manera de recordar aquel combate fundacional, cuyo aniversario se celebra cada 9 de septiembre. Allí hay en exhibición no pocas evidencias relacionadas con el tema.

Y uno entra en contacto con cartas de puño y letra de Fidel al Che, mapas de operaciones militares, comunicados de guerra del Ejército batistiano, instantáneas personales del Guerrillero Heroico y de sus más cercanos colaboradores, gráficos detallados de la zona... Una investigación que se respete no puede soslayar en sus pesquisas a este reservorio de historia, dislocado en el propio lugar de los hechos.

MONÓLOGO DEL VIEJO JULIO

"¿Qué cuento me pueden hacer a mí, si yo eché los dientes doblando el lomo en La Federal? Y mucho menos del chalé y sus propietarios. ¡Es que yo fui casi su esclavo hasta que triunfó la Revolución! Fíjese que mi sueldo era de 1,74 pesos diarios, del cual el contador de la finca me descontaba la comida. ¡Una miseria! Y eso a pesar de vivir prácticamente para ellos, pues solo iba a casa dos veces al mes, a ocho leguas de aquí.

"En la hacienda tenía que hacer de todo: ordeñar, enyugar, chapear, pastorear... Cuando aquello esto estaba desolado: ni casas, ni escuelas, ni tiendas, ni médicos... Ellos sí tenían de todo, incluyendo varios carros. Y sus hijos estudiaban en los Estados Unidos. Mi dormitorio era una simple hamaca al lado de la caballeriza, porque estaba prohibido acercarse al chalé. Mi trabajo era afuera, con los animales.

"Tenían tanta tierra que por el sur les llegaba hasta el mar. ¿Para qué querrían tanta, si cuando uno se va a morir solo necesita un pedacito? Aquel combate del 9 de septiembre de 1958 ayudó a transformar esto como del día a la noche. Eso se lo asegura este viejo llamado Julio Rodríguez Rivero. Sí señor: ¡cómo del día a la noche!".

UN PRESENTE DISTINTO

El antiguo chalé de los dueños de La Federal ya no pertenece a los Fernández Blanco, sino al pueblo. En la comunidad viven alrededor de 700 personas. Disponen de biblioteca, sala de video, consultorios, escuelas, farmacia, correo, taller de cocinas, combinado de servicios, barbería, edificios multifamiliares, electricidad, tienda mixta, peluquería, zapatería... A unos 10 kilómetros del sitio funciona la Empresa de Camaronicultura, fuente principal de empleo en el asentamiento.

Se trata de una dimensión diferente en un poblado que cada día fortalece más su perspectiva social con la obra de sus hijos. Historia y cultura integran allí un binomio indestructible. Al calor de los nuevos tiempos, ambas consolidan el sacro legado de la Patria envuelto en la memoria de sus mártires. Después de aquel combate invasor del 9 de septiembre de 1958, Tana no volvió a ser La Federal.

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