Para ellas consagrar cada jornada a la labor que desempeñan y dedicar tiempo a la delegación de la FMC forman parte del deber. Marianeris con 36 años de empleo en el taller, y Yailín con una década, encuentran en el centro el lugar donde ser útil a la sociedad.
Más allá del sustento económico que ello pueda propiciar, el sonido continuo de las máquinas es el hálito para sentir cuán provechosa es la existencia cuando se hace algo bueno en favor de los demás.
Marianeris Ojeda García llegó muy joven al centro, recuerda que "necesitaba trabajar y en ese momento la plaza en oferta era de auxiliar de limpieza", no lo dudó y se incorporó, sobrevino entonces el crecimiento hasta ser jefa de brigada.
Así, en su delegación de la FMC es la secretaria general desde hace más de 20 años, con muy buenos resultados integrales. Desborda pasión y compromiso.
Yailín Rojas Paneque se encantó hace una década con su empleo por medio de su esposo, custodio en el Hospital General Docente Guillermo Domínguez López, quien en visitas a la sucursal bancaria observaba a través de los ventanales el desempeño de las mujeres en el taller. Ella aprovechó las ofertas de curso y se regocija de trabajar desde entonces.
"El crecimiento en lo personal es visible, la utilidad para mi familia igual".
Marianeris y Yailín en las cercanías del 23 de agosto, desde el taller, imbuidas en la elaboración de uniformes escolares, participan en la celebración del aniversario 59 de la Federación de Mujeres Cubanas. En sus delegaciones el festejo, igualmente, tiene lugar porque la organización es esencia de sus vidas.


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