La ciudad despidió el sábado con los colores y el dinamismo de un día escolar para algunas enseñanzas y laborioso para la mayoría. Mientras comentaban por doquier la trascendencia del discurso de Miguel Díaz-Canel, a quien los diputados eligieron presidente de Cuba y será el jefe de Estado hasta el 2023, como establece la nueva Constitución, aprobada en abril último.
Los barrios estuvieron signados por el ajetreo de las brigadas antivectoriales del Minsap, las cuales intensificaron este domingo la fumigación a las viviendas, aprovechando la presencia de las familias. Una jornada que marcó el sudor, las colas para comprar aceite -que distribuyeron en las tiendas de divisa- y los preparativos domésticos para hoy, cuando la vida llama al reto y la unidad en esta batalla grande por la continuidad y el futuro socialista.
Tuneros eternamente vivos, renovados por las exigencias cotidianas, inclaudicables ante las dificultades y efectuando las asambleas de Rendición de Cuenta con el delegado para encontrar, entre todos, las soluciones más factibles a los problemas comunitarios. Lo vital fue la tarde dominical que cayó entre un sol menos agresivo que días atrás y la música que saltó al espacio y llegó, como la canción, revoloteando de casa en casa. Es una prolongación eterna de ese 10 de Octubre en el que la libertad nació para quedarse.


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