Esa acción, desarrollada de manera simultánea con el ataque al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, formó parte de la estrategia liberadora de Fidel que dio inicio a la última etapa de lucha por la soberanía nacional, alcanzada definitivamente el primero de enero de 1959.
El sábado, Ramiro constató las actividades de la Noche Tunera en la céntrica avenida Vicente García, de la ciudad capital; el domingo recorrió el polo turístico de Covarrubias, en el litoral norte de Puerto Padre, más las escuelas militar Camilo Cienfuegos y pedagógica Rita Longa; y concluyó el periplo el lunes, en aleccionador intercambio con estudiantes y trabajadores del plantel profesional de arte El Cucalambé, y distintos creadores en la sede del Comité Provincial de la Uneac.
El combatiente recordó los preparativos de la acción y las horas del combate, el momento en que conocieron la detención de Fidel, sus órdenes relacionadas con el posible fracaso militar y la decisión de marchar a la Sierra Maestra para continuar la lucha.
Rememoró la travesía de Bayamo, sede de la fortaleza asaltada, a Los Negros (Manzanillo) y luego hasta Puerto Padre, y remarcó el apoyo recibido por el campesinado de toda la zona de la entonces provincia de Oriente.
Ramiro mostró su satisfacción por el progreso experimentado en el territorio, a pesar de las dificultades, y convocó a continuar defendiendo la Revolución y la soberanía nacional, ahora desde las trincheras del trabajo.
Llamó a retomar perennemente pasajes de nuestra historia, nacional y local, e insertarlos en la cotidianidad como una herramienta vital en la formación de valores en las nuevas generaciones.
En todos los casos expresó su alegría al constatar cómo el Programa del Moncada, que los animó al combate redentor, toma forma material en esos centros que son hoy las nuevas trincheras, en las cuales se consolida la independencia conquistada.
- No comments found


Escriba su comentario
Post comentado como Invitado