Durante el primer semestre que está por concluir, esa planta ha logrado beneficiar 2 mil 214 toneladas, lo que se traduce en ganancias de alrededor de 726 mil euros. De acuerdo con el ritmo de trabajo y la materia prima disponible, el año debe finalizar con una producción total de 5 mil toneladas, resultado que superaría en más de mil 300 al plan del pasado calendario.
En diálogo con directivos de la empresa de Flora y Fauna en Las Tunas, y con trabajadores de la entidad, García Frías se interesó por las características del carbón de primera que se destina esencialmente al mercado europeo, así como por la comercialización del mismo. Visualizó todos los procesos que tienen lugar allí, y que culminan con la carga de los contendores.
Por su creciente demanda y el rendimiento que posee como combustible, también fue instalada en el complejo una planta para la fabricación de briquetas (producto resultante del procesamiento de la carbonilla con aglutinantes de harinas vegetales), que ya produce su primer lote para exportar y cuya capacidad instalada es de 20 toneladas diarias.
Varios estudios han demostrado que la harina de yuca es excelente para la elaboración de este rubro. Por ello, el Comandante de la Revolución también recibió detalles de la marcha de un proyecto denominado 1 000 hectáreas de yuca, que permita suministrar este aglutinante al proceso industrial. El área escogida comprende las comunidades de Santa Rosa y Ramírez en el municipio de Jobabo. Allí deberá erigirse también una planta para el procesamiento del alimento, lo que abre otras posibilidades de mercado, como asegura Nelson Raez, director de la Empresa Provincial de Flora y Fauna.
"La harina de yuca tiene hoy una gran demanda, y sustituye hasta un 30 % a otro tipo de cereal, así que esa es una directriz para la exportación. El almidón sustituye la cebada en la elaboración de cerveza y a eso debemos sumar el alimento humano y animal. Por lo tanto, nuestra visión no se limita solo a la fabricación de briquetas".
Para el próximo año existe una proyección de llegar hasta las 10 mil toneladas, lo cual implicaría invertir en el transporte, para evitar el desvío de carbón y poder acopiar la mayor cantidad posible. Ello no es una utopía porque, como afirmó García Frías, "el marabú no necesita abono, ni atenciones culturales, simplemente está ahí y en materia de carbón es insustituible".


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