La comunidad manatiense, de difícil acceso, hoy dista considerablemente de los tiempos de antaño. El caserío de bohíos de guano y pisos de tierra se transformó en el hogar de campesinos, propietarios de cultivos, maestros, enfermeros, obreros, gente sencilla y trabajadora.
El centro cultural más importante del barrio es la escuela, sin lugar a dudas, con un trabajo destacado en la formación de valores y en el rescate de la historia local. Porque allí se hace vital la máxima de conocer de dónde venimos para saber hacia dónde quiere avanzar su gente.
La Circunscripción sobresale por los buenos resultados en la Salud Pública, con cero mortalidad infantil y materna, indicadores que obedecen a la calidad y permanencia de los servicios de la Atención Primaria en el Consultorio del Médico y la Enfermera de la Familia.
La mayoría de las viviendas están vinculadas con los programas de la Agricultura Urbana y Suburbana en la búsqueda constante de generar mayor cantidad de alimentos para la población.
En Las Catalinas la solidaridad es cosa de todos los días. Se les ha brindado ayuda oportuna a los hogares de bajos ingresos y las personas más susceptibles han sido protegidas mediante donaciones de recursos que han beneficiado a 18 lugareños.
Aún restan muchas cosas por hacer en aquellos lares. La terminación de la carretera Manatí-Las Tunas vía Entronque, sobre todo del Kilómetro 26 que imposibilita el transporte de pasajeros, es el mayor problema que presentan los habitantes.
Durante el Trabajo Comunitario Integrado Por Nosotros Mismos, reconocieron la valía del asentamiento y se exhortó a continuar laborando por ser cada día más productivos y cercanos a las obras de la Revolución.
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