Tanto los representativos de una y otra entidad coincidieron en que hoy no toda la planta exterior de las comunicaciones ni las redes eléctricas instaladas cumplen a cabalidad con las regulaciones establecidas para su normal coexistencia. Ambas se esfuerzan por corregir esa realidad, no solo por las implicaciones negativas que tienen en la calidad de los servicios que prestan, sino porque es un riesgo para la vida de los linieros.
Por sus características y relevancia, en el normal desenvolvimiento de la contemporaneidad, es habitual que las líneas eléctricas y las de comunicaciones compartan el mismo espacio físico o deban colocarse muy cerca unas de otras. Dicha convivencia está regida por normas que fijan en un mínimo de 60 centímetros la separación entre las dos, y prohíbe, por ejemplo, su uso conjunto cuando las eléctricas operan a tensiones mayores de 13,8 kilowatts.
En el Activo Territorial de Cruzamiento Eléctrico realizado aquí, se supo que en los municipios de Manatí, Amancio, Colombia y Majibacoa, el trabajo mancomunado de estas empresas ya rinde sus frutos, pues allí se eliminaron por completo los llamados cruzamientos eléctricos fuera de norma. Destacaron especialmente los majibacoenses, quienes se han mantenido libres de esos percances desde el 2015. No puede decirse lo mismo de la localidad cabecera que presenta la situación más preocupante.
Con el apoyo sindical, la División Territorial de Etecsa y la Empresa Eléctrica de nuestro territorio acordaron establecer mejores y más ágiles mecanismos de información y capacitación del personal de ambas, los cuales, unido a los chequeos conjuntos y periódicos y a un sistema de conciliación mutua de las inversiones, evitarán la aparición de nuevos cruzamientos.


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