En "Amancio" la tradición de enviarlas para una ocasión especial, o simplemente comprarlas para adornar y perfumar la casa o la oficina, se perdió, pues sostener la producción de las distintas especies se hacía imposible.
Plagas, salideros, unidos a la falta de pertenencia malograban cualquier intento de verlas florecer en el Jardín Municipal de la Unidad Presupuestada Servicios Comunales, en esta sureña localidad tunera.
Asimismo, el pago sin respaldo productivo y el derroche de agua, motivo de sanción al organismo local y la consiguiente escasez de variedades para su comercialización, pusieron a pensar al joven y emprendedor colectivo perteneciente a la subdirección de Flores y Plantas.
Yunier Poll Fajardo, florero del Jardín, se refirió a la labor conjunta que realizan y a la preocupación por garantizar la producción y la calidad de su cosecha desde los semilleros hasta la poda y el corte para enviarlas a los distintos puntos de venta. Esa estrategia ha permitido que nuevamente reverdezcan las flores allí.
Por su parte, Yosvani Cisneros Mora, trabajador de la unidad, dijo que ante tantas dificultades se dieron a la tarea de buscar soluciones a los salideros que hacía imposible conseguir meta alguna.
Y buscando en distintos organismos, realizaron una innovación a las llaves de los carros de línea que se utilizan para sacar el aire. Algunas ya en desuso las adaptaron para regar los campos a presión y pidiendo aquí y allá las instalaron con excelentes resultados.
Yosvani destaca que no lo hicieron por el salario, la estimulación o un reconocimiento, simplemente porque querían echar para adelante el Jardín y demostrar de lo que eran capaces con el ingenio y la unidad de los trabajadores.
La subdirectora de Flores y Plantas, Diana Alarcón Fajardo, explicó que esta inventiva permitió bajar de 25 mil pesos que pagaban por concepto de utilización del agua, a seis mil, cifra que debe continuar disminuyendo a medida que perfeccionen el sistema de riego.
Hoy las flores en "Amancio" no son un problema, incluso en ocasiones la cosecha ha sido tanta que la población no ha podido asumirla y se utiliza en los servicios funerarios, algo que también agradece el pueblo, agregó Alarcón Fajardo.
La tradición de regalar o enviar flores allí cobra vida gracias al empeño de los obreros del Jardín Municipal, que se crecen ante las limitaciones, carencias y dificultades, buscando alternativas para cumplir con su función y darle un toque de belleza a la vida, con estas maravillas de la naturaleza.






















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