Duele el techo en el suelo, la calle que no es... la pintura y el lumínico borrado por el viento o la grieta en la pared. Duele... la puerta y la ventana que no están y no serán iguales, aunque quizás mejor... Duele...
Pero, por suerte, el dolor es empuje, es sacrificio, es renacer del amor que se tuvo y tendrá por lo que reconstruimos y levantamos en esta tierra, sin parar un minuto ni descansar siquiera.
Trabajo hay por todas las esquinas. Pena que no es menor a la de los hermanos de las islas caribeñas que primero fueron arrasadas por Irma, un huracán que rompió todos los esquemas y no se conformó con la angustia de unos miles, sino que subió alto para seguir su furia, llegó a la Florida, al sur de los Estados Unidos, y dejó huellas.
Allí también hay falta de electricidad, gentes que han perdido sus bienes, muertos... angustia.
Otra galleta de la naturaleza al hombre, quizás para que aprenda a que debe vivir en armonía con ella... sin odio, sin ambición, sin egos... sin matarle sus pulmones verdes ni llenarle de ácido su cielo.
Cuba está de pie y ganaremos. No es fácil el camino, nunca lo es, pero Irma no pudo con los sueños ni la voluntad humana... esos están en los millones que somos y hoy hacemos un huracán hermoso, nuestro... un huracán de fe... y se llama Pueblo.
Habrá siempre memoria, irremediablemente, pero el Faro estará para contar, otra vez, el nuevo alumbramiento.
Sábado, 16 Septiembre 2017 04:25
El Faro contará el nuevo alumbramiento
Escrito por Graciela Guerrero GarayLas Tunas.- Duele cada pedazo de tierra que se agrietó bajo la caída de un árbol, cada poste del tendido eléctrico, testigo por años de los esfuerzos realizados para dar luz a los más intrincados caseríos del monte y la costa.
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De Las Tunas
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