En este pedacito del norteño municipio de Manatí, con caña reverdecida a ambos lados, vive gente de compromisos, no solo con la Unidad Básica de Producción Cooperativa enmarcada en la zona, sino con el reto de crecer como comunidad, de hacer allí mucho más llevadera la vida.
Los problemas son visibles. El vial que los une con la cabecera municipal, a decir de sus vecinos, se ha vuelto un canal por donde escurren las aguas, pues hasta la fecha no han logrado un desagüe, ni se ha laborado con efectividad en una carretera por donde puedan trasladar toneladas de caña en cada contienda.
Reparar la vía férrea y lograr estabilidad del transporte son de los mayores anhelos de sus habitantes. Por el difícil acceso aparecen otras limitaciones, como el poco abastecimiento de los productos de aseo. Pero en Estrada miran hacia el futuro con optimismo, con la premisa de resolver las necesidades a partir de las fortalezas de los factores de la comunidad.
De las 135 viviendas, 113 están vinculadas con varios subprogramas de la Agricultura. Se intenciona la siembra de productos de ciclo corto para lograr la presencia de viandas, vegetales y hortalizas durante todo el año.
Los vientos del huracán Irma golpearon a siete familias allí. La búsqueda de soluciones para levantar los hogares afectados es la principal meta por aquellos lares. Durante el Trabajo Comunitario Integrado Por Nosotros Mismos pudo constatarse el ímpetu con que lo hacen.
La experiencia ha demostrado que es necesario establecer alianzas dentro la comunidad. Gracias a esto se trabaja en la recuperación de una pipa para apoyar el tiro de agua y buscan alternativas ante los retos del día a día.
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