Por eso, le gusta concentrarse en historias de vida de ciudadanos distinguidos en sus quehaceres como médicos, maestros y otras funciones vitales para las gestiones de la población, tanto en el territorio como en misiones internacionalistas.
En el abordaje de asuntos peliagudos recibe reconocimientos de lectores, y a veces desata incomprensiones de los que se ven señalados por sus desempeños erróneos o aquellos ejecutores de maltratos, indisciplinas sociales, insolencias y otras manifestaciones contrarias a los patrones de conductas cultivados por la Revolución.
Ella asume responsablemente el mandato de los medios de difusión masiva, comprometidos con el reflejo de la realidad, incluyendo virtudes y defectos, y que forma parte de la estrategia general para divulgar los mejores ejemplos por seguir y atacar las imperfecciones con la intención de eliminarlas.
Esencialmente, hablo de quienes desempeñan tan digna misión de adentrarse en el quehacer cotidiano como demostración de lo tanto que hacemos y podemos en el perfectible sendero para construir el socialismo próspero y sostenible, planteado por la mayoría de los cubanos, sin que falten apremios y retos; hablo de los que pretenden promocionar la obra de los vanguardias y ayudar en el combate contra las conductas torcidas para avanzar con mayor solidez y agilidad.
En nuestro andar profesional encontramos individuos y colectivos, que merecen constante destaque por reiterados cumplimientos, sin importarles los obstáculos que deban apartar. Sin embargo, no pocas veces tropezamos con personas con las que tenemos que debatir para esclarecerlas por ciertas incomprensiones relacionadas a los pasos firmes que da el país para afianzar los derroteros autóctonos y audaces, en el afán de garantizar la perdurabilidad del proceso revolucionario.
A veces hallamos a coterráneos con posiciones pesimistas en el camino hacia la añorada etapa superior que aspiramos alcanzar, pues sus puntos de vista se concentran en errores, limitaciones y defectos en procedimientos, pero lamentablemente los achacan a otros, como si estuvieran fuera de la candela para destruir barreras, allanar el camino y consagrarnos cada vez más para conquistar el futuro luminoso.
Quienes se comportan así no han reflexionado profundamente sobre las advertencias de Fidel, cuando ahondaba alrededor de las dificultades que aparecerían en la construcción de la obra común, pero ante eso deberíamos enfrentarnos con la decisión de vencer.
Como nunca antes, hace falta la contribución de los que permanecen sentados en el banquillo de espera porque caigan del cielo las mejoras para apropiarse de ellas sin sacrificios.
Tenemos el encargo de sumar las voluntades de quienes optan por las actitudes apáticas e hipercríticas, pues en el concierto de construir el país no hay exclusión posible, porque todos recibimos los efectos de las limitaciones económicas por el endurecido bloqueo de Estados Unidos.
Valen las críticas para influir sinceramente en la erradicación de las deficiencias, que tanto perjudican en el andar ascendente que nos hemos propuesto para vivir mejor.
Desde el VII Congreso del Partido se ha explicado exhaustivamente las bases, los principios, las estrategias y las prioridades de nuestro modelo económico y social con la finalidad de esclarecer las proyecciones implementadas, para remontar al escalón superior deseado y que no siempre asumimos como tarea de todos.


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