Martes, 12 Diciembre 2017 06:31

Cultura industrial entre pespuntes y cortes (+fotos)

Escrito por José Armando Fernández Salazar y Yuset Puig Pupo
Cultura industrial entre pespuntes y cortes (+fotos) Fotos: Rey López Peña

Las Tunas.- Ni entre hornos ni líneas de ensamblaje, para encontrar a una de las primeras entidades en la provincia de Las Tunas en recibir la Certificación de Cultura Industrial hay que ir hasta un lugar que aparentemente está alejado de los estereotipos establecidos para este tipo de reconocimiento: el taller de confecciones textiles Tania la Guerrillera, del grupo Melissa en el norteño municipio de Jesús Menéndez.

confecciones-menendez-tunas5Recientemente el colectivo de trabajadores de esta instalación se convirtió en el primero del país del Grupo Empresarial de la Industria Ligera en recibir este sello, que tiene el objetivo de denotar los sitios productivos en los cuales se implementa un sistema de gestión de la calidad de altos estándares, que les permitiría asumir encargos para la exportación; además de que se han logrado notables avances en la protección del medio ambiente, la seguridad y salud del trabajo y la eficiencia económica.

El reconocimiento forma parte de un programa del país para establecer lugares con las condiciones adecuadas y convertirlos en sitios de referencia. O sea, que si alguien quisiera saber cómo debería ser un buen taller textil en Cuba debe visitar el ubicado en la localidad chaparrera.

Aleyda Álvarez Chapman, jefa de Producción, sintetiza el significado de esta condición como una inversión para el futuro. "Antes de recibir la certificación se cambió todo el mobiliario, la red hidrosanitaria. Al mismo tiempo se crearon mejores comodidades y condiciones de atención a los trabajadores. Desde el año 2008 tenemos tecnología china computarizada que ahora fue mejor aprovechada con inversiones orientadas a disminuir la contaminación ambiental y ser más eficientes", dice.

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El carácter acogedor del taller confirma las explicaciones de Aleyda. La iluminación es con tubos led, el ambiente laboral llega a ser distendido sin el repiqueteo ruidoso de las antiguas máquinas de coser, porque estas de fabricación china apenas se hacen sentir, aun cuando son capaces de hacer más de tres mil 500 puntadas por minuto.

En un local donde trabajan 140 mujeres, de un total de 156 trabajadores, y dedicado al arte del corte y la costura no puede faltar la cultura del detalle, que va desde el buen gusto del decorado hasta la ubicación de cestos que dividen los desechos por el tipo de materiales, lo que facilita el reciclaje.

Las inversiones han tenido un impacto en la calidad y diversidad de las producciones. Este año los planes van por el 114 por ciento en las producciones físicas y el 113 por ciento en valores. En el momento de nuestra visita trabajaban apresuradamente en la confección de blusas de uniformes militares femeninos, aunque en el 2017 han hecho también piezas para las prendas institucionales del Turismo, Salud Pública, el Ministerio del Interior y Educación.

Por su calidad y acabado la saya del uniforme de Primaria se ha convertido en su producción distintiva. Como una muestra de las potencialidades del taller han realizado además toallas y ajuares de cama para su uso en instalaciones hoteleras.confecciones-menendez-tunas3

Pero nada de esto fuera posible si todo ese movimiento productivo e innovador no hubiera entusiasmado a quienes cada día, desde las 7:00 de la mañana y hasta las 4:00 de la tarde, pasan varias horas frente a la máquina de coser, en un trabajo que por reiterativo y mecánico pudiera parecer tedioso, aunque nos aseguran que no siempre es así.

María Herminia Fonseca García, una de las fundadoras del taller y todavía en activo, opina que los cambios han sido inmensos y muy favorables. Antes, las máquinas se rompían mucho y exigían más esfuerzo físico. Esta tecnología es bastante avanzada. "Las jornadas de trabajo son ocho horas laboriosas, pero nos sentimos muy orgullosas de lo que hacemos".

Muy cerca de ella y observándola con atención a ratos está Yaimara Ramírez Almaguer, quien llegó al centro como estudiante y se ha quedado allí para hacer carrera. "Me parece que el ambiente de trabajo es muy bueno y me ayudan mis compañeras. Las operaciones más difíciles son plantar bolsillos, el cuello, la boca del bolsillo, el pespunte, pero todo se aprende cuando te gusta el trabajo", confiesa.

A las 4:00 de la tarde alguien advertirá el fin del horario de labor. Si ese día no hay una necesidad de dedicar horas extras para asegurar el cumplimiento de los planes, poco a poco las costureras comenzarán a dejar en silencio sus máquinas y regresar a sus hogares para empezar entonces su segunda jornada laboral. Mañana volverán a pasar por sus manos miles de prendas, algunas de las cuales quizás usemos nosotros, sin conocer la entrega y la profesionalidad de quienes se esfuerzan para que nos lleguen con buen gusto y acabado.

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