En este lugar donde renace la historia, celebraron la Segunda Conferencia Municipal del Sindicato de los Trabajadores Azucareros, en la que se expusieron las principales inquietudes de sus miembros, así como las acciones que encaminan para elevar el funcionamiento sindical.
El delito fue uno de los temas analizados con mayor fuerza por los delegados a la cita obrera, quienes abogaron por ser fieles veladores de los recursos que se destinan a los centros laborales y que los trabajadores conozcan cómo incide el robo en el cumplimiento de los planes y en el salario.
El funcionamiento de las secciones sindicales, la sindicalización, la estimulación moral y material, la adecuación de los planes a las unidades, así como el sentido de pertenencia que debe primar en cada colectivo laboral, también fueron aspectos analizados en el encuentro.
La atención al hombre y la importancia de no violar ninguno de los pasos del proceso productivo desde que se siembra la caña hasta que llega al central para realizar con eficiencia el proceso fabril, resultó un reclamo de los presentes.
Marbelis Mir Corrales, primera secretaria del Comité Municipal del Partido Comunista de Cuba en "Amancio", presente en la asamblea, refirió que cada sección sindical debe funcionar adecuadamente y no es solo cotizar y ser afiliado, es también conocer qué les preocupa, sus insatisfacciones; velar porque cada cual haga lo que le corresponde en su puesto, que se utilicen bien los recursos, que el obrero esté bien atendido y que la administración ponga los recursos para laborar con calidad y tener mejor producción.
Fue elegido el nuevo Secretariado, en el que quedó ratificada Yonarsis Ortiz Tamayo, así como los delegados a la Conferencia Provincial.
Wílliam Lacourt, miembro del Secretariado Nacional del Sindicato de los Trabajadores Azucareros, en su intervención expresó que este territorio tiene un fuerte arraigo en la gramínea, y que el mejor homenaje que se le puede hacer a los líderes obreros Amancio Rodríguez y José Oviedo Chacón, es el diario cumplimiento del deber, para no fallarle nunca a la Revolución y, sobre todo, al pueblo que tiene una confianza enorme en los azucareros.


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