Están en la edad fértil y casadas, ansiosas por tener hijos, pero lo evitan. Los argumentos descansan en los ingresos económicos, la necesidad de viviendas y lo caro que resulta hacer y sostener la canastilla, además de lo difícil de obtener una plaza en los círculos infantiles. Sin embargo, manifiestan alegría por las esperanzas y seguridad que encierran los nuevos decretos leyes para estimular la maternidad y beneficiar a las trabajadoras.

Publicado en De Las Tunas