Sábado, 08 Abril 2017 07:01

Sequía en Cuba: ¿habrá tregua en mayo?

Escrito por Tomado de Granma
Como viene ocurriendo con mayor frecuencia en las últimas cinco décadas, el país sufre nuevamente los estragos de una intensa sequía. Como viene ocurriendo con mayor frecuencia en las últimas cinco décadas, el país sufre nuevamente los estragos de una intensa sequía. Foto: Katia Alarcón

Considerada entre los mayores desastres naturales que asolan hoy al planeta, las sequías siempre afectaron las condiciones de vida del ser humano desde tiempos bien lejanos.

Así lo demuestran los resultados de diferentes investigaciones realizadas en los últimos años por equipos internacionales de científicos, las cuales vinculan la ocurrencia de grandes eventos de esa naturaleza con el colapso de grupos poblacionales y civilizaciones asentadas en diversas regiones de la geografía mundial.

Baste mencionar por ejemplo el hallazgo de indicios de que las rebeliones campesinas conducentes a la caída de la dinastía china de Ming en 1644, parecen haberse desencadenado debido a las secuelas de una devastadora sequía que impactó de manera severa la zona noreste del país asiático.

Igualmente algunos estudios relacionan la presencia de un proceso similar enmarcado entre el año 800 hasta el 1000 de nuestra era, con el probable declive de la civilización maya en América Central, al ocasionar una notable merma en la disponibilidad de alimentos.

Visto de forma general la palabra sequía engloba un determinado intervalo de tiempo bajo el predominio de condiciones meteorológicas en extremo secas y suficientemente prolongadas. Tal escenario provoca graves afectaciones en la disponibilidad de agua al agotar o reducir significativamente los volúmenes de ese vital recurso contenidos en las fuentes de abasto, además de propiciar una marcada declinación de la producción agrícola y ganadera.

MÁS RECURRENTES Y PROLONGADAS

El normal comportamiento de las precipitaciones en el periodo húmedo del 2016 (a nivel nacional de mayo a octubre el acumulado promedio alcanzó el 97 % de la media histórica), no pudo compensar los notables déficits arrastrados en buena parte del archipiélago cubano durante el bienio precedente, los cuales se han acentuado en el transcurso de la actual época menos lluviosa del año, enmarcada del primero de noviembre al 30 de abril.

De acuerdo con los datos ofrecidos a Granma por el Centro del Clima del Instituto de Meteorología, al cierre del trimestre enero-marzo del 2017 el 50 % de la totalidad del territorio nacional presentó acumulados inferiores a los valores habituales, ubicándose las áreas más afectadas en las provincias de Pinar del Río, Artemisa, Cienfuegos, Granma y Santiago de Cuba. Lo anterior ratifica la continuidad del evento de sequía que viene enfrentando el país en el último trienio.

Como reflejan las investigaciones desarrolladas por especialistas de esa institución, perteneciente a la Agencia de Medio Ambiente del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma), en Cuba la frecuencia de años con eventos de sequía aumentó de forma considerable a partir de 1961.

Esa tendencia se mantiene hasta el presente y constituye una de las variaciones climáticas más importantes observadas en nuestro archipiélago desde mediados de la anterior centuria. Resalta también el incremento de los casos de sequías más intensas y prolongadas.

La relación de las más significativas acaecidas después del triunfo de la Revolución incluye las registradas en los años 1960-1963, 1967-1969, 1974-1976, 1983-1986, así como las correspondientes a los veranos de 1993, 1994 y 1998, según reseña el libro Impacto del Cambio Climático y Medidas de Adaptación en Cuba, obra merecedora del Premio Especial del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente al resultado de mayor relevancia ambiental en el 2015.

Pero la más notable citada en la propia publicación es la sucedida de mayo del 2003 a igual mes del 2005, que comenzó por las provincias orientales y finalmente abarcó todo el archipiélago.

Vale recordar que a inicios del quinto mes del calendario del 2005 el volumen de agua retenida en los embalses a nivel nacional apenas representaba el 26,7 % de la capacidad total.

Otro ejemplo es la que afectó extensas áreas de la región occidental desde comienzos del 2009 hasta el verano del 2011, en particular en La Habana, donde llegó a reportarse un déficit diario en las entregas de agua de aproximadamente 500 000 metros cúbicos, mientras el número de personas perjudicadas rebasó la cifra de un millón.

Más de una vez los científicos del Centro del Clima (Cenclim) han expresado que las causas de la reiterada aparición de esos eventos meteorológicos (forman parte de la variabilidad natural del clima), obedecen en lo fundamental al reforzamiento y persistencia de acentuadas condiciones anticiclónicas en los niveles medios y altos de la atmósfera sobre Cuba y gran parte de la región del Caribe, escenario muy desfavorable para que ocurran precipitaciones.

Tampoco puede olvidarse que en el caso específico de nuestro país la disponibilidad de agua depende exclusivamente de las lluvias y los ciclones tropicales son los sistemas que más aportan en la elevación de los acumulados. Por tanto en los años sin ciclones tropicales los promedios de precipitación tienden a ser más bajos de lo normal, aunque no siempre ocurra así.

Sobre las perspectivas de cómo debe presentarse el comienzo del venidero periodo lluvioso, la máster en Ciencias Marieta Hernández Sosa, investigadora del Cenclim, manifestó a Granma que tomando en cuenta el probable desarrollo de un evento El Niño/Oscilación del Sur (ENOS), cuyo inicio tendría lugar a mediados del 2017, el estado de la temperatura superficial del mar y las salidas de los modelos de predicción consultados, el trimestre mayo-julio podría dejar precipitaciones por encima de la norma en las regiones occidental y oriental, y lluvias cercanas a lo habitual en el centro del país.

Precisó que la proyección enunciada se basa en un análisis preliminar de las condiciones descritas, pero que para finales de abril harán una actualización más completa del comportamiento que pudiera tener este año la estación lluviosa en Cuba.

De cumplirse lo planteado, las precipitaciones de mayo «humedecerían» la sequía. Entonces solo queda esperar porque tengamos esa ansiada tregua.

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