
Las Tunas.- La flagrancia y vanagloria con la que el Gobierno de Donald Trump secuestró este sábado al legítimo presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, no nos deja lugar a dudas: el orden internacional basado en reglas establecido después de la Segunda Guerra Mundial no existe.
Solo no quieren percatarse de esa realidad los falsos demócratas que ya poco tienen que decir en el tablero geopolítico global, y cierta progresía malmenorista todavía creyente en que nunca le tocará estar ante el pelotón de fusilamiento cuando les estorbe a los oligarcas de siempre.
Las fechorías de este agente naranja del siglo XXI no son el fruto de la demencia, son la expresión descarnada de una clase política ultraderechista, misógina y racista a la que no le ha temblado la mano para borrar de un plumazo la Carta de las Naciones Unidas, que, es preciso recordar, fue el fruto de un equilibro de superpotencias que ya no existe más.
Tocará a la comunidad internacional parar a este tipo yendo de los discursos a la acción; porque en la Casa Blanca hace rato que no se esconden en su determinación de rediseñar el mapa de las relaciones internacionales, conscientes de que solo con la fuerza militar pueden imponer sus designios en este mundo cada vez más multipolar e ingobernable.
Tomen nota quienes creían que esto iba de la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo. Miren bien los ingenuos que pensaban que al magnate-presidente se le detiene con medias tintas. No olvidemos a los anticomunistas que quieren creer que un fascista será su salvador, y que en esta hora celebran la piratería y el bandolerismo made in USA, pidiendo lo mismo para Cuba. Su odio visceral está quedando al desnudo; frente a ellos, antepongamos la unidad lúcida de la nación: digna, libre, justa y socialista.
Ahora, los mismos medios de comunicación que hablan de “extradición” o “captura” para referirse a este burdo secuestro de un presidente tratarán de convencernos de que la víspera se atacaron instalaciones militares del llamado Cartel de los Soles, como mismo nos dijeron que los 200 mil niños bombardeados en Gaza eran terroristas. Sí, porque esta es una batalla cultural y de narrativas en los titulares de los telediarios y los muros de las redes sociales digitales. La derecha lo tiene muy claro, conviene que nosotros lo tengamos presente también.
La imagen de Nicolás Maduro esposado no es justicia, es propaganda de guerra, y de eso tendremos mucho más en lo adelante.
El propio Trump lo dijo sin rubor: con las petroleras privadas escoltadas por su ejército quiere saquear los recursos de la patria de Bolívar y Chávez. Es la doctrina Monroe versión 2.0. No es libertad lo que anuncian. Es dominación, y conviene llamarlo por su nombre.