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0325 natalicio julio antonio mella

La Habana.- El 10 de enero de 1929, a los 25 años, es asesinado en Ciudad de México el líder revolucionario Julio Antonio Mella. Al caer al lado de su amada, la fotógrafa italiana Tina Modotti, el joven pudo decir: “¡Machado me ha mandado matar! ¡Muero por la Revolución!”.

Nicanor McPartland Diez, así quedó inscrito en el Registro Civil aquel 25 de marzo de 1903 en que nació, fruto de la unión extramatrimonial entre el sastre dominicano, Nicanor Mella, y Cecilia McPartland, de origen irlandés.

Pero, para la historia, sería Julio Antonio Mella, nombre que adoptó. Aquel muchacho sencillo, jovial, alegre e impulsivo, que en 1921 matriculó en la Facultad de Derecho y Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana, tenía madera de líder y pronto lo demostraría.

Fue a finales de ese año, que el claustro de la universidad, de completo acuerdo con el Gobierno, pretendió conceder el Doctorado Honoris Causa al procónsul norteamericano, general Enoch H. Crowder.

Para sorpresa de los profesores, los estudiantes de Derecho se opusieron con tenacidad a esos propósitos y publicaron en la prensa habanera un manifiesto marcadamente antimperialista y antianexionista.

Julio Antonio fue uno de los promotores de esta protesta, a causa de la cual no se concedió el título al interventor del momento en todos los asuntos del país.

Su nombre se hizo popular dentro de la institución universitaria, donde desarrolló una intensa actividad en el movimiento estudiantil. A finales de 1922 fundó la revista Alma Mater y se consagró como el principal impulsor de la Reforma Universitaria.

En medio de esa agitación se creó la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), cuyo presidente fue Felio Marinello, en tanto, Julio Antonio quedó como secretario. La expresión máxima de la reforma fue el Primer Congreso Nacional de Estudiantes, que sesionó en La Habana del 15 al 25 de octubre de 1923.

Durante las jornadas que duró el evento no solo se trataron aspectos relacionados con la vida universitaria, también se abordaron los problemas reales de la nación. El repudio a la Enmienda Platt, a la Doctrina Monroe y al panamericanismo fue mayoritario.

Mientras se desarrollaba el Congreso, en octubre de 1923, el líder estudiantil creó Juventud, revista de los estudiantes renovadores de la Universidad de La Habana, y donde, al decir de Enrique de La Osa, cuajó su condición de periodista agudo y alerta, al signo de los nuevos tiempos.

Dando cumplimiento a uno de los acuerdos del cónclave estudiantil, el 3 de noviembre de 1923 abrió sus puertas a los obreros la Universidad Popular José Martí, con sede en la Alma Mater. Mella, Rubén Martínez Villena, Gustavo Aldereguía y Sarah Pascual, entre otros, formarían la lista de jóvenes dedicados a la hermosa tarea de educar.

Ya para 1925, había madurado considerablemente la formación marxista de Julio Antonio. Consecuente con sus ideas, el destacado revolucionario organizó y fundó en julio la Liga Antimperialista, sección cubana de la Liga Antimperialista de las Américas.

El 16 de agosto de 1925, a escasos días de haberse formado la Confederación Nacional Obrera de Cuba (CNOC), Carlos Baliño y Julio Antonio Mella, entre otros, fundaron el primer Partido Comunista de Cuba.

La tiranía de Gerardo Machado arreció su represión contra los líderes obreros y estudiantiles, entre ellos, Mella, quien fue considerado una figura nociva a los intereses del Gobierno.

Posteriormente, fue detenido y acusado injustamente de haber colocado una bomba en el teatro Payret.

Ante la negativa del Gobierno de darle libertad provisional, declaró una huelga de hambre que duró 19 días. Dada la presión popular, fue puesto en libertad provisional. Ante el peligro para su vida se vio precisado a exiliarse en México (1926-1929).

No se detuvo su lucha. Desde allí combatió al tirano y extendió sus vínculos con movimientos revolucionarios latinoamericanos. Su periodismo militante y revolucionario se consolidó durante esos años, sobre todo, en las páginas de El Machete, en las cuales desarrolló con brillantez política sus ideas latinoamericanistas, antimperialistas y marxistas.

El 10 de enero de 1929 fue asesinado, su temprana muerte lo convirtió en un mártir de la revolución y en referente para las futuras generaciones. Con una vida breve, pero intensa, dejó una profunda huella en la historia de Cuba y de América Latina.

Un mes después del fallecimiento del joven, Tina Modotti, su compañera del alma y de lucha, diría en un acto donde se le rindió homenaje: “En la persona de Mella asesinaron no solo al enemigo del dictador cubano, sino al enemigo de todas las dictaduras”.