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Adelaida Villavicencio junto a Juan Manuel Maestre en la obra "La Avaricia".

Adelaida Villavicencio junto a Juan Manuel Maestre en la obra La Avaricia.

Las Tunas.- Recientemente, la provincia acogió la Jornada Villanueva, dedicada a la actriz Adelaida Villavicencio. Les compartimos un acercamiento a esta artista.

Han pasado más de 30 años desde que Adelaida Villavicencio subió al tabloncillo por primera vez. Fue en el preuniversitario donde descubrió esa pasión y hasta formó parte de un grupo de aficionados a la manifestación. Luego, la entrada a la escuela de instructores de arte de El Yarey terminaría por alentar sus sueños. Y desde entonces está ahí, de alguna manera, cerca del escenario.

Homenaje a la actriz Adelaida  Villavicencio.“Siempre me gustó el teatro. Desempeñé esa labor primero como instructora de arte y luego integré el grupo Máscara, participando en varias obras. Allí me evalué y pasé al universo profesional”, refiere. Hoy recuerda especialmente Como anillo al dedo, una de sus primeras obras, dirigida nada más y nada menos que por Alfonso Silvestre. “Aunque me sentía todavía algo insegura, porque era una actriz novel, logré el personaje y le gustó mucho al público. No hay nada más maravilloso que las personas se sientan identificadas con tu trabajo”, apunta.

Otro momento especial de su carrera fue una actuación en pleno centro de la ciudad, en la que realizó un desnudo, en tiempos en que la provincia aún no estaba adaptada a ello, aunque en ciudades más cosmopolitas era algo normal. “También actuó Juan Manuel Maestre, quien además dirigió la pieza. Hablamos de 1993. Ciertamente impactó mucho, pero no solo por el desnudo, sino por su contenido dramático”.

Cuando observamos en escena a Adelaida, como toda una maestra segura de sí misma, nos impresiona la diferencia entre la personalidad pausada y parsimoniosa que proyecta en vida real y los personajes fuertes que asume normalmente, esos que despiertan el asombro y la emoción del público. “Pedro Álvarez, el esposo de Verónica Lynn, pensaba lo mismo. Él estuvo aquí dirigiendo la puesta Una medalla para las conejitas y, al observarme, me decía: ‘la actriz callada’.

“Cuando me subo al escenario, siento que me libero de sentimientos que llevo dentro, cosas que a veces la Adelaida persona no se atrevería a hacer o decir, que a veces no reflejo en la vida cotidiana. Me hace crecer, me hace volar”.

Total Teatro, el grupo dramático por antonomasia de la provincia, también caló hondo en su trayectoria. “Al principio cuatro o cinco nada más formábamos Colibrí, pero, al desintegrarse Huellas, nos unificamos en una sola cofradía con el nombre actual. Fue algo muy bonito, siempre nos mantuvimos unidos… Allí estuve hasta que me jubilé”, dice.

Aunque durante un corto período de tiempo ella laboró en el guiñol Los Zahoríes, fue el área dramática la que la atraparía finalmente. “A mí me gusta mucho el teatro de títeres y para niños, pero el mundo del drama es el que me fascina”, afirma.

Adelaida Villavicencio: "El teatro es maravilloso".

Varios reconocimientos respaldan el camino andado por esta mujer en el arte de las tablas, pero ella prefiere ese “golpe de luz” que causa en el auditorio cuando los espectadores se identifican con su quehacer. Por eso, que le hayan dedicado la Jornada Villanueva es sumamente gratificante. “Es un gran honor, el resultado de tantos años de entrega”, resume.

Asimismo, la radio ha acogido su talento. “Me gusta mucho este medio, porque te permite hacer diferentes personajes. No es como actuar en una sala teatral que, cuando una tiene cierta edad, te limita un poco a la hora de asumir papeles de jóvenes. En la radio solo trabajas con tu voz. Tienes que imaginarte la atmósfera, dónde estás y lo que haces. Te dan un guion y hay poco tiempo para estudiártelo y grabar. Me gusta mucho”, alega. Así, en El guateque, El cuento, Campanita de colores, Caso cerrado y otros programas de la emisora provincial Radio Victoria deja su huella esta versátil teatrista.

Uno de los personajes que especialmente aprecian los oyentes es Fredesvinda, por su carácter picaresco y jocoso. Hasta un vendedor de cilantros detiene a Adelaida en la calle, a cada rato, para que le diga algún parlamento en la voz de “esa señora”.

Adelaida, junto a su hija, también actriz.Uno de sus grandes motivos de orgullo es su hija Náyare León Villavicencio, quien ha seguido sus pasos sobre el tabloncillo, y hasta han actuado juntas. Un momento especial para ambas fue la obra Las rosas de María Fonseca, con la que se evaluó la joven, compartiendo escenario con su progenitora. “Mi hija es entregada y creativa; es mi pedacito amado, la persona por la que lucho todos los días y me da fuerzas para seguir adelante. Al principio no quería que fuera actriz, porque es una labor muy sacrificada y mal pagada, pero esa fue su decisión y la he apoyado siempre”, confiesa.

Adelaida nació en Mella, Santiago de Cuba, pero desde los seis o siete años vino a vivir a Las Tunas y, desde entonces, no se iría de esta comarca. Aquella niña que jugaba a ser maestra, con alumnos imaginarios, y animaba objetos en una especie de fabulación de historias, hoy es una mujer necesaria dentro de las tablas tuneras.

Tampoco pierde la oportunidad para agradecer al padre, Enrique Villavicencio Arévalo, quien la sostuvo junto a sus cuatro hermanos en el andar por la vida y, aunque su hogar era humilde, no faltaron las cosas esenciales.

Ella mira las escenas de su existencia, algunas tristes, otras felices, y entiende que todo ello la llevó a la actriz que es hoy. Por eso y porque se sabe heredera de grandes maestros, que a lo largo de la historia han puesto entre bambalinas a la manifestación en un lugar muy alto, a pesar de estar jubilada no se aleja totalmente. Y, en otras palabras, así lo define: “El teatro refleja la vida cotidiana. Hay que ser muy observador, mirar a las personas en diferentes situaciones, estudiar mucho, ser creativo y tener imaginación. A mí me llena como ser humano; es la manera en que he encontrado de soltar las amarras de mi timidez y todas esas cosas que llevo dentro. El teatro es maravilloso”.

Adelaida Villavicencio, gran actriz tunera