
Las Tunas.- El abasto de agua en la provincia de Las Tunas continúa siendo uno de los temas más sensibles para la población. A pesar de un año 2025 favorable en cuanto a precipitaciones y de inversiones significativas en equipamiento e infraestructura, las limitaciones técnicas, energéticas y las ilegalidades en las conductoras mantienen tensiones en varios territorios.
En entrevista radial, Oscar Carralero Suárez, director provincial de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado, y David Legrá Hernández, director de la unidad empresarial de base (UEB) Acueducto en el municipio cabecera, ofrecieron un panorama detallado de la situación actual y los principales desafíos.
MÁS DE 200 ESTACIONES DE BOMBEO Y MÚLTIPLES PUNTOS CRÍTICOS
La provincia cuenta con 206 estaciones de bombeo de abasto de agua, algunas de ellas desactivadas por roturas o falta de recursos. Según Carralero Suárez, “donde exista un cliente insatisfecho, hay una situación”.
Uno de los escenarios más complejos se localiza en el municipio de Puerto Padre, específicamente en la zona de La Micro, abastecida por la estación de bombeo del estadio. La bomba estuvo paralizada alrededor de 15 días, tras quemarse, y su traslado hacia el único taller especializado en San José de las Lajas resultó complejo, debido al déficit de combustible. Se prevé su reincorporación en los próximos días.
En ese mismo municipio, el bombeo de La Trocha funciona desde hace una semana con un equipo alternativo, logrando estabilidad parcial, aunque sin satisfacer completamente la demanda.
OMAJA Y JOBABO: EL IMPACTO DEL ROBO DE AGUA
La situación en Omaja es particularmente tensa. La conductora desde Río Ramírez hasta esa localidad presenta salideros de gran magnitud. De los 28 litros por segundo que deberían bombearse, apenas llegan entre 12 y 15 litros a la planta.
A ello se suman las ilegalidades: desvíos de agua para agricultura, arroceras y cría de animales. “Los principales responsables somos nosotros”, reconoció Carralero Suárez, al tiempo que insistió en la corresponsabilidad comunitaria.
En el municipio de Jobabo, específicamente en Birama, una conductora instalada alrededor del año 2018 se ha deteriorado, debido a manipulaciones ilegales en las ventosas -válvulas automáticas diseñadas para expulsar aire-, que han sido alteradas para extraer agua.
El problema no es la capacidad de bombeo. Los pozos entregan alrededor de 35 litros por segundo y cuentan con bombas de 40 litros; sin embargo, las pérdidas por salideros e ilegalidades impiden que el volumen llegue íntegramente a destino.
"AMANCIO": ESTABILIDAD RELATIVA, PERO REDES ENVEJECIDAS
En el municipio de Amancio se instalaron dos bombas nuevas en Las Pacas y Galippio, que funcionan con estabilidad. No obstante, el territorio requiere rehabilitación de redes para mejorar la distribución.
En Guayabal se opera con un equipo alternativo, ya que el original se quemó hace aproximadamente un año y no ha podido ser repuesto.
ENERGÍA ELÉCTRICA Y SISTEMAS FOTOVOLTAICOS
La provincia mantiene coordinación diaria con la Unión Eléctrica, mediante videoconferencias nacionales a las 8:00 am, buscando proteger circuitos estratégicos. Aun así, la rotación eléctrica afecta la estabilidad del bombeo.
Las Tunas llegó a ser referente nacional en sistemas fotovoltaicos aplicados al abasto de agua. Actualmente, existen 142 estaciones con paneles solares instalados, de las cuales 19 están paralizadas por diversas causas. Entre las más sensibles figura Mejías, en Jobabo, donde no ha sido posible improvisar una solución técnica por las características específicas de la bomba requerida.
EL CASO DE LA CIUDAD CABECERA: DÉFICIT ESTRUCTURAL
El municipio cabecera enfrenta una realidad matemática contundente. Según explicó Legrá Hernández, la ciudad necesita entre 600 y 700 litros por segundo, para sostener un ciclo estable de tres días. La cifra histórica de 500 litros quedó desactualizada debido al crecimiento poblacional y la expansión de viviendas.
Hoy el panorama es el siguiente:
El Rincón: capacidad de 500 litros por segundo, pero actualmente bombea alrededor de 375 litros con tres bombas activas. Una cuarta bomba se encuentra en reparación, tras daños sufridos durante un ciclón.
Piedra Hueca: debería aportar 110 litros, pero hoy solo bombea 50 litros, debido a la rotura de una bomba, que ya ha sido enviada a reparación.
Cayojo: bombea alrededor de 50 litros y presenta cinco salideros detectados, más tres adicionales por ilegalidades.
En total, el sistema apenas alcanza a bombear entre 420 y 430 litros por segundo, muy por debajo de la demanda estimada.
¿POR QUÉ NO LLEGA AGUA A LA PERIFERIA?
La respuesta es técnica: las zonas periféricas están al final de los circuitos. El agua que sale de El Rincón, por ejemplo, va entregando volumen a grandes consumidores -hospitales, hotel Las Tunas, centros productivos- antes de llegar a repartos como Aguilera o la zona del Aeropuerto.
Sin el aporte completo de Piedra Hueca y Cayojo la presión no es suficiente para abastecer esas áreas altas y distantes.
Aunque en el centro urbano se han implementado microcircuitos con mejoras visibles, la periferia depende del restablecimiento integral del sistema.
CONTROL DE PIPAS Y PRECIOS ABUSIVOS
Ante las quejas por precios que alcanzan hasta siete mil pesos por una pipa de agua, Legrá Hernández explicó que, en los cargaderos bajo control de Acueducto, ya no se permite cargar a tractores no autorizados por Servicios Comunales o empresas estatales.
Las pipas pertenecen al sistema estatal; los tractores privados que participan deben estar debidamente asociados y autorizados. Se han reforzado controles para evitar desvíos.
SEQUÍA EN ASCENSO Y UN LLAMADO A LA RESPONSABILIDAD COLECTIVA
Aunque el 2025 fue un año lluvioso y los embalses mejoraron -la presa El Rincón casi se llenó-, el periodo seco apenas comienza su fase más intensa. La etapa crítica suele extenderse hasta los meses de mayo o junio.
En este sentido, Carralero Suárez advirtió que la sequía incrementa el riesgo de ilegalidades, ya que la agricultura y la población buscan alternativas de agua.
Más allá de las inversiones -dos bombas entregadas a la provincia fuera de plan en los últimos años- y de los esfuerzos técnicos, ambos directivos coincidieron en un mensaje central: el enfrentamiento al robo de agua y al derroche no depende únicamente de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado.
“Hay lugares donde llega el agua y se bota”, alertó Legrá Hernández. En una provincia que supera los 150 mil habitantes en su capital y que continúa creciendo urbanísticamente, la administración eficiente del recurso resulta vital.
El desafío no es solo técnico ni energético, es también social. El agua que se pierde en un salidero ilegal o en un tanque desbordado es la que no llega a una comunidad entera.