
Las Tunas.- El combustible escasea, sin embargo, en las oficinas en esta provincia del oriente cubano del Instituto Nacional de Ordenamiento Territorial y Urbanismo (Inotu) el trabajo no se detiene. Por paradójico que parezca, es en medio de la carencia extrema, agudizada por el bloqueo energético impuesto por Estados Unidos, donde la planificación urbana cobra su mayor sentido.
Tania Vázquez Góngora, subdelegada de la institución, lo resume con una máxima que bien podría aplicarse a cualquier esfera de la vida en Cuba: cuando los recursos escasean, lo poco que se tiene debe emplearse con la mayor inteligencia posible. Y en eso, justamente, consiste el ordenamiento territorial.
"Nuestra entidad no está ajena a las dificultades", advierte. "Hemos perdido especialistas por diversas causas y no contamos con todo el personal que quisiéramos para cumplir con nuestro objeto social", admite. Ese objeto social es amplio: catastro, control de ilegalidades, trámites constructivos para la población y, como base de todo, el planeamiento urbano.
EL CORAZÓN DEL ASUNTO: LOS PLANES DE ORDENAMIENTO
"Sin planes de ordenamiento no hay decisiones acertadas", sentencia Vázquez Góngora. "Si no sabemos cómo deben crecer nuestras ciudades, cuáles son las regulaciones para cada lugar y qué usos son compatibles con cada espacio, los especialistas de trámites o de inspección trabajan a ciegas".
Por eso, a pesar de las limitaciones de combustible, el Inotu en Las Tunas tiene sobre la mesa un desafío mayúsculo: la actualización de todos los planes de ordenamiento de los asentamientos urbanos de la provincia. La lista es extensa y abarca los ocho municipios.
En Puerto Padre, por ejemplo, deberán actualizarse los planes de la cabecera municipal, Vázquez, Carúpano, Maniabón, Delicias y San Manuel. Manatí, que ya puso al día el plan de Puerto Manatí en 2024, necesita ahora el de su ciudad cabecera. "Jesús Menéndez" trabajará en Chaparra. En Majibacoa, en los poblados de Calixto, en el conocido como Vivienda, Las Parras y Omaja. Las Tunas tiene tres asentamientos urbanos: la capital provincial, Baltre y Becerra. Jobabo, "Colombia" y "Amancio", este último con Guayabal, además de la cabecera, completan el panorama.
"Estamos en la etapa de diagnóstico", detalla la subdelegada. "Los gobiernos municipales convocan a los organismos para que aporten información clave. Salud, por ejemplo, debe decirnos cuáles son las necesidades reales de consultorios o instalaciones en cada barrio. Educación, Cultura, Deporte..., todos tienen algo que aportar".
EL DIAMANTE: CUANDO LA COMUNIDAD SE EMPODERA
Entre los ejemplos más notables de lo que puede lograrse incluso con recursos limitados, Vázquez Góngora menciona la experiencia de la zona de El Diamante, en la ciudad de Las Tunas. Allí, un espacio que se había degradado hasta convertirse en un vertedero, con serios problemas viales y sociales, fue transformado gracias a la confluencia de voluntades.
"La propuesta surgió de la propia población, que demandaba un cambio. No había presupuesto estatal para una gran inversión, pero con el acompañamiento del grupo comunitario, los actores económicos del lugar y los vecinos, logramos recuperar el acceso de un vial y crear un espacio más atractivo y funcional", recuerda.
La experiencia demuestra una tesis que la subdelegada defiende con convicción: la ciudad es de todos y, por tanto, todos son responsables de su cuidado. "No podemos intervenir en un lugar sin conocer su identidad, su historia. No todos los espacios pueden tener un parque ni un área concentrada. Hay que escuchar a quienes viven ahí".
Ahora, la mirada está puesta en el área de La Martilla, una zona de la capital provincial con potencial para convertirse en un espacio similar. La propuesta, que ya se evalúa en el Consejo de Administración Municipal, incluye no solo áreas de esparcimiento, sino también una solución novedosa para los tiempos que corren: un punto con conectividad y la posibilidad de carga para carros y motos eléctricas mediante sistemas fotovoltaicos.
"Son estudios que salen de las áreas de planeamiento, pero también recogen propuestas de los actores económicos y de la población", aclara Vázquez Góngora. "Los planes de ordenamiento no los hacen solo nuestros especialistas. Hay que consultar a quienes residen en el espacio".
ENERGÍA RENOVABLE: TAMBIÉN DESDE EL PLANEAMIENTO
Otro de los frentes en los que los especialistas del Inotu tienen un rol protagónico es en la identificación de áreas para la instalación de parques solares fotovoltaicos, una prioridad nacional para enfrentar la crisis energética.
"Estos parques tienen requerimientos técnicos muy específicos", explica Vázquez Góngora. "Deben ubicarse a no más de 8 o 10 kilómetros de una subestación eléctrica existente, y nuestra provincia no tiene muchas. Nuestros especialistas estudian los potenciales en cada municipio cumpliendo las normas".
Ya hay varios en ejecución o proyectados: el parque de Nueva Línea, en Puerto Padre; Blanca Rosa, en Majibacoa; Villa Verde, en Manatí; el Tunas 220, en el municipio de Las Tunas; y Punta Brava, en "Amancio". A estos se sumarán otros, siempre con el visto bueno de los departamentos de Planeamiento.
Pero la apuesta por las energías renovables no termina ahí. Las direcciones municipales del Inotu también están inmersas en la autorización de kits de paneles solares para centros vitales. "Aunque no siempre se entienda, estos equipos, que incluyen baterías de litio, deben ser evaluados junto a organismos como el Ministerio del Interior (Minint) o la Defensa Civil, porque ante un posible accidente hay que prever medidas que protejan las viviendas cercanas".
La propia Delegación Provincial se beneficia ya de esta estrategia. Un kit de 10 paneles solares, en proceso de instalación por la empresa Durkal, permitirá mantener los servidores y equipos funcionando durante el día, garantizando así la continuidad de los trámites y servicios a la población.
"Nosotros trabajamos con tres escenarios posibles", detalla la subdelegada. "Uno óptimo, donde las condiciones son ideales y no hay limitaciones de combustible ni de recursos. Otro intermedio, con algunas restricciones. Y un tercero, crítico, como el que vivimos ahora en 2026, con un fuerte impacto energético".
Para cada escenario, los planes de ordenamiento tienen proyecciones. La idea es que, incluso en las peores condiciones, los servicios vitales de la ciudad puedan mantenerse. "Eso incluye desde los hospitales hasta los puntos de recarga eléctrica, pasando por los propios trámites del Inotu.
"Ninguna de estas acciones sería posible sin los planes de ordenamiento. Ellos son los que nos dicen el cómo y el dónde. Son la herramienta legal que permite a los especialistas tomar decisiones, inspeccionar, autorizar o proponer", concluye.