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Cenatox

Las Tunas.- Del 16 y el 22 de marzo de 2026, el mundo conmemora la Semana Panamericana para la Prevención de las Intoxicaciones, una iniciativa impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización para la Regulación de Sustancias Químicas. El objetivo es sensibilizar a la población, a la comunidad médica y a los gobiernos sobre los riesgos que conlleva la exposición a sustancias tóxicas para la salud humana y la calidad de vida.

En un mundo hiperindustrializado, donde la contaminación ambiental, acústica y química es parte de la cotidianidad, esta semana busca poner el foco en un problema de salud pública que a menudo es invisible hasta que golpea. No se trata solo de las intoxicaciones agudas y accidentales en el hogar; la mirada abarca también las intencionales, las ocupacionales y las crónicas, aquellas que, gota a gota, van deteriorando la salud de comunidades enteras.

Mientras América Latina se une a esta Semana Panamericana para la Prevención de las Intoxicaciones, Cuba vive esta celebración con un acento muy especial. En la Isla, las actividades no solo se enmarcan en el contexto continental de marzo, sino que forman parte de una conmemoración mayor, el 45 aniversario de la fundación del Centro Nacional de Toxicología.

Fundado el 16 de noviembre de 1981 en el marco del Polo Científico de La Habana, una idea impulsada por el Comandante en Jefe Fidel Castro, el Centro es rector en el manejo de las intoxicaciones en el país. Por ello, la semana de prevención en la Mayor de las Antillas adquiere una dimensión especial y se celebra tradicionalmente en noviembre, vinculando la labor preventiva con el aniversario de la institución.

Desde la Universidad de Ciencias Médicas de Las Tunas, por ejemplo, se impulsan proyectos institucionales para resaltar la importancia de la toxicología en el gremio de la Salud Pública y las entidades gubernamentales. Se trata de visibilizar una especialidad clave no solo para tratar al paciente intoxicado, sino para prevenir el daño desde las políticas públicas.

La exposición a sustancias tóxicas es más común de lo que creemos. En el hogar, los riesgos están en los productos de limpieza, los cosméticos, los medicamentos e incluso en los alimentos, con intoxicaciones que van desde mariscos en mal estado hasta bacterias.

Pero el panorama es mucho más complejo. En el ámbito laboral, los riesgos abarcan desde radiaciones ionizantes y no ionizantes (como las que pueden sufrir los trabajadores de los medios de difusión masiva, o en industrias como Acinox y Metunas) hasta la exposición a metales pesados.

Uno de los llamados de atención más urgentes en esta Semana de Prevención apunta a las consecuencias sanitarias de actividades ilícitas. La explotación ilegal de minerales, sobre todo para la extracción de oro en zonas como Jobabo, está incrementando la exposición al mercurio en la población y el medio ambiente.

Pero el peligro no termina ahí. La reparación y fabricación ilegal de baterías de plomo es otra fuente de contaminación ambiental de alto impacto, teniendo en cuenta que el plomo está relacionado con múltiples enfermedades neurodegenerativas.

Estudios recientes apuntan a que un alto porcentaje de pacientes dentro del espectro autista presentan niveles elevados de plomo en sangre. No podemos ignorar la relación entre la contaminación química y la salud de las futuras generaciones.

El lema de esta cruzada podría resumirse en el concepto de "Una Sola Salud". La salud humana es indisociable de la salud animal y la del medio ambiente. Los plásticos y microplásticos que nos rodean, los gases de efecto invernadero, los desechos farmacéuticos que contaminan ríos y mares, todo regresa al hombre por carácter transitivo.

Esta semana busca resaltar la importancia de la seguridad química para lograr un mejor estado de bienestar y evitar complicaciones ambientales que limiten la existencia de la vida en la Tierra.

La Semana de Prevención de las Intoxicaciones 2026 es, en esencia, un llamado a la conciencia colectiva. Desde las charlas educativas y la divulgación de datos epidemiológicos sobre índices de mortalidad y letalidad, hasta la denuncia de riesgos emergentes como la minería ilegal, se busca involucrar a todos.

Que esta conmemoración, sirva para entender que prevenir una intoxicación no es solo guardar los productos de limpieza lejos de los niños. Es también exigir un entorno laboral seguro, regular las industrias y proteger nuestros suelos y aguas de la codicia ilegal. Es, en definitiva, proteger la vida.