
Las Tunas.- Al filo de las 9:30 pm de este domingo, la Unión Eléctrica informó que el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) quedaba interconectado desde Pinar del Río hasta Guantánamo, cerrando así el círculo de una recuperación que demandó más de 33 horas de trabajo ininterrumpido por parte de los especialistas del sector. Luego de la víspera un nuevo colapso sumió a Cuba en la oscuridad por tercera vez en apenas una semana. El anuncio coronaba una jornada que había comenzado con pronósticos reservados y que, paso a paso, fue sumando las piezas necesarias para rearmar el rompecabezas energético nacional.
"MICROISLA" TUNERA SOSTUVO LO ESENCIAL
Desde el mediodía, los partes oficiales fueron dibujando un panorama de avances graduales, pero sostenidos. El Ministerio de Energía y Minas (Minem) informó, a las 6:00 pm, que ya estaban en línea la unidad 1 de la central termoeléctrica (CTE) Santa Cruz, las unidades 3 y 4 de la CTE Carlos Manuel de Céspedes, las plantas Energás Boca de Jaruco y Varadero, así como la CTE Antonio Guiteras, en Matanzas.
Estas incorporaciones, que se sumaron a los microsistemas que durante la mañana habían sostenido los servicios vitales en occidente y centro, crearon las condiciones necesarias para extender la interconexión hacia el oriente cubano, la región más afectada por la prolongada desconexión.
A las 7:42 pm, la Unión Eléctrica adelantó que el sistema ya estaba interconectado desde Pinar del Río hasta Santiago de Cuba, y que se trabajaba intensamente para incorporar Granma y Guantánamo. Menos de 20 minutos después, a las 7:59 pm, llegó la confirmación: Granma quedaba integrada al SEN. La interconexión total, incluyendo a Guantánamo, se concretaría poco antes de las 9:30 pm.
Mientras el país avanzaba hacia la interconexión, Las Tunas vivió su propio proceso de recuperación dentro de las limitaciones del oriente. Pasado el mediodía de este domingo, la provincia mantenía activa su microisla energética con una generación estable de 15 megawatts (MW).
De esa cifra, 10 MW provenían de los emplazamientos de generación distribuida en la ciudad cabecera -los mismos que ya se generaban al amanecer- y 5 MW eran aportados por los parques solares fotovoltaicos. La limitación en el uso de la energía solar, explicaron los especialistas, responde a una razón de seguridad: estos parques aún no cuentan con sistemas de almacenamiento que permitan estabilizar la frecuencia y la potencia. Por ello, solo se utiliza una parte de su capacidad para contribuir a la estabilidad del microsistema sin poner en riesgo la operación.
Con esta capacidad, mientras continuaba en marcha el protocolo establecido por la Unión Eléctrica, se mantuvieron los servicios de Salud en el municipio cabecera y en Puerto Padre, así como el suministro a las fuentes de abasto de agua de la ciudad capital. Al caer la tarde, se preveía la entrada en operación de los emplazamientos de generación distribuida existentes en Puerto Padre, con el objetivo de sustituir la energía aportada por los parques solares y mantener la estabilidad del sistema.
Una de las buenas noticias de la jornada llegó desde la CTE Lidio Ramón Pérez, en el municipio de Mayarí, Holguín. La unidad 1 de la central Felton no sufrió daños tras la desconexión del SEN. Sus especialistas realizaron la evaluación integral de todos los sistemas y mantuvieron las condiciones técnicas para iniciar el arranque en cuanto recibieran energía externa a 110 kilovoltios (kV) y 22 kV, paso imprescindible antes de la sincronización.
En contraste, sobre la CTE 10 de Octubre (Nuevitas), en Camagüey, no se precisó un horizonte temporal para su reincorporación. El aporte de esta central, junto a Felton y la CTE Renté en Santiago de Cuba, era imprescindible para que el oriente pudiera establecer su propio microsistema y, eventualmente, conectarse con el sistema nacional.
NO FALTARON LOS CONTRATIEMPOS
La recuperación no estuvo exenta de obstáculos. En el centro del país, una avería en la línea de 110 kV en La Lima, municipio de Manicaragua, dejó fuera de servicio la hidroeléctrica Hanabanilla y debilitó el microsistema villaclareño activado en la jornada anterior. Esta instalación es clave para la regulación de frecuencia mientras se incorporan termoeléctricas en occidente y centro, un recordatorio de lo frágil que sigue siendo la estructura incluso cuando se avanza hacia la normalización.
En Matanzas, la CTE Antonio Guiteras avanzó en su proceso de arranque durante todo el domingo. Tras el llenado de la caldera, el proceso demandó entre seis y ocho horas. Hasta el momento no se reportaron averías apreciables, aunque la última palabra, como siempre en estos casos, se conocería durante el encendido. La incorporación de "Guiteras" resultó crucial para alcanzar la masa crítica de generación que permitió la interconexión con el oriente.
En medio del proceso de recuperación, el Ministerio de Educación anunció que este lunes continuará el curso escolar, con la flexibilidad que se adopta ante situaciones de desconexión total del SEN. Los estudiantes podrán asistir sin uniforme y la doble sesión se ajustará a partir de las posibilidades de cada institución. La indicación, que busca evitar mayores afectaciones al calendario escolar, refleja la voluntad de normalizar la vida cotidiana mientras el sistema eléctrico aún no alcanza su plena estabilidad.
TRES APAGONES EN MENOS DE UN MES
Para comprender la magnitud de lo ocurrido, es necesario recordar que la desconexión del sábado fue la tercera en apenas ocho días. La primera ocurrió el miércoles 4 de marzo; la segunda, el lunes 16; y la tercera, al mediodía del sábado 21. Cada una de ellas activó los protocolos de emergencia, puso a prueba la capacidad de respuesta de las brigadas eléctricas y sometió a la población a jornadas de incertidumbre y limitaciones.
Las autoridades han sido consistentes en señalar que estas desconexiones, fruto de la fragilidad del sistema, responden a un cóctel de factores estructurales y externos. Entre los primeros, el envejecimiento de las infraestructuras y la falta de inversiones sostenidas; entre los segundos, y de manera determinante, el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el Gobierno de los Estados Unidos.
La carencia de diésel y fueloil, consecuencia directa de las restricciones que impiden a Cuba adquirir combustible en los mercados internacionales y que limitan el acceso a tecnologías para la generación distribuida, ha sido el principal lastre para acelerar la recuperación en cada una de estas contingencias.
En condiciones normales, las baterías de grupos electrógenos diseminadas por la geografía cubana habrían podido suplir parte del déficit y acortar los tiempos de recuperación. Sin embargo, la falta de combustible obliga a depender casi exclusivamente de las grandes termoeléctricas, cuyos procesos de arranque son, por naturaleza, más lentos y requieren de condiciones de estabilidad que en estos momentos aún son frágiles.
Esta limitación no es un dato menor. Es la explicación de por qué, ante desconexiones que no dejan averías, la recuperación se extiende por días. Es la razón por la que los parques solares fotovoltaicos, a pesar de contar con todo el potencial del sol caribeño a pleno mediodía, solo pueden aportar una fracción de su capacidad al sistema, por carecer de los sistemas de almacenamiento que el bloqueo también dificulta adquirir.
UN SISTEMA EN EXTREMA FRAGILIDAD
La propia Unión Eléctrica, al anunciar la interconexión total, advirtió que el SEN sigue en una situación de extrema fragilidad. La expresión no es un recurso retórico: refleja la realidad de un sistema que, aunque logró rearmarse, opera en el límite de sus capacidades, con reservas mínimas y dependiendo de que cada unidad en funcionamiento se mantenga estable.
Las autoridades eléctricas continuarán trabajando durante la madrugada y la mañana de este lunes para consolidar la interconexión, incorporar las unidades que aún faltan y fortalecer las reservas del sistema. Mientras tanto, la población está llamada a la máxima racionalidad en el consumo, consciente de que cada kilowatt ahorrado contribuye a la estabilidad de un sistema que, por ahora, sigue caminando en la cuerda floja.